[Juego de Tronos] Valyria y las mujeres

Las mujeres dragón de Valyria y sus interacciones con Poniente

Valyria y los Dragones

La sociedad ponienti es sin duda un mal lugar para las mujeres. Influenciada por relatos de la edad Media europea, la mayoría de las mujeres eran excluidas de tomar posiciones de poder y eran restringidas a un estrecho rango de comportamientos femeninos y costumbres que parecían aceptables. Incluso la reina, supuestamente la mujer más poderosa de Poniente, era relegada dar vida a los hijos del rey. Su poder se quedaba en una azarosa habilidad para influir a su marido. Daario Naharis lo explica brutalmente: “la mayoría de reinas no tienen más propósito que calentar la cama de algún rey y sacar hijos de él”.

Pero éste no es el caso para todo el mundo que George R.R. Martin ha creado en Canción de hielo y fuego, y muchas sociedades existen o han existido con variadas actitudes hacia las mujeres. Está la antigua y ya extinta civilización del Rhoynar, cuya práctica de igualdad de género persistirá hasta influir la neutralidad de género enDorne. En el lejano este están las mujeres guerreras de las Montañas del Hueso y sus consortes eunucos, donde solo aquellos que dan vida al mundo tienen permitido tomarla.

En el pasado, las sociedades de Jogos Nhai y las Islas del verano estaban unidas bajo el mando de mujeres, mientras que en el presente, la isla de Leng es regida por una línea de diosas emperatrices que tradicionalmente toman dos hombres como maridos. Pero hay otra sociedad que tenía una visión progresista hacia las mujeres que no ha sido reconocida demasiado, y es el Feudo Franco de Valyria.

Entender los valores del Feudo Franco de Valyria es difícil ya que muy poco de la sociedad sobrevivió a la Maldición. Sin embargo, observando los descendientes de Valyria, especialmente las mujeres, podemos tener una idea de las libertades que se les permitían Antes de la maldición tenemos a Jaenara Belaerys, que cabalgó su dragón Terrax a lo largo de Sothoryos por tres años en busca del final del continente, aparentemente sola y sin ayuda. Volantis, la primera ciudad libre, es famosa en que hasta el día de hoy permite a las mujeres que posean terrenos votar a los triarcas, mientras que a las colonias valyrias se les mandaban tanto hombres como mujeres para gobernarlas.

Los Catorce Fuegos
Los Catorce Fuegos

Tras la Maldición, estuvo la reina Visenya Targaryen, una guerrera más cómoda en malla que en seda, que fue famosa por portar la espada de acero valyrio “Hermana Oscura”, especiamente diseñada para el agarre de una mujer. La princesa Rhaenys, “la reina que nunca fue”, es descrita como fiera e intrépida, atributos que también vemos en sus descendientes Laena y Baela; y murió en batalla en su dragón Meleys.

Lo que vemos es una tendencia de mujeres que actúan independientemente con la libertad añadida de poder convertirse en guerreras, algo que es fuertemente rechazado en la sociedad normal de Poniente. La libertad para actuar como una más tradicional dama de Poniente era igualmente una opción para las mujeres valyrias, como vemos en la Reina Alysanne, o en la otra reina de Aegon, Rhaenys. De hecho, las hermanas y esposas de Aegon Rhaenys y Visenya, aunque polos opuestos de personalidad, representan el espectro en que las mujeres podían expresarse en Valyria.

Esto nos lleva a la cuestión de por qué a las mujeres valyrias se les permite esta libertad. La respuesta o respuestas recaen en cómo funciona Valyria como sociedad.

Los dragones, la fuente de poder y supremacía valyrias, jugaban un importante rol en la más igualitaria posición permitida a las mujeres. De manera simple, tener tetas o pene se convierte en irrelevante si montas un dragón. Como jinete de dragón tienes poder, y el género se ha demostrado que no es una barrera a potenciales jinetes de dragón. No hay ejemplos más claros que el nacimiento de los tres dragones de Daenerys: los patriarcales Dothrakis son reacios a doblegarse ante una mujer, pero tras la aparición milagrosa de los dragones, todas las dudas quedan apartadas.

Rhaenys and Visenya Targaryen

Los mismos dragones también pueden haber influido por su naturaleza de cambio de género. Descritos por el septón Barth como “ahora son uno y ahora el otro, tan cambiantes como las llamas” los dragones probablemente viven en una secuencia hermafrodita, cambiando de género al azar o en presencia de ciertos estímulos. Cuando el género importa importa tan poco para los dragones, el más importante valor de Valyria y el centro de su cultura, no debe sorprendernos que los valyrios no piensen que el género sea una carga o un obstáculo.

La neutralidad de género de Valyria fue reforzada por las costumbres de sucesión. A diferencia de Poniente, en que un primogénito varón va antes que cualquier otra hija, mayor o menor, las familias de jinetes de dragón valyrios continuaron su línea de matrimonios incestuosos del primer hijo con la primera hija, o en caso de ausencia del correspondiente hermano, con la boda con prima, primo, tía o tío. Por tanto, la importancia de que nazca un varón para continuar la línea de la casa, como se ve en Poniente, se ve reducida ya que ambos géneros tienen importancia significativa en continuar la línea sucesoria.

Esto no quiere decir que la sociedad valyria practicara una completa igualdad de género. Oímos el precedente de un príncipe hechicero de Valyria tomar dos mujeres, pero aún no hemos oído un ejemplo contrario. Tampoco era el Feudo Franco de Valyria una sociedad buena o ética en su conjunto. Sin embargo, parece que la sociedad valyria, al menos para los poderosos y privilegiados, era progresista en las oportunidades y derechos permitidos a las mujeres.

El extremo de esta igualdad de género se hace más aparente cuando los Targaryen comienzan su conquista de Poniente, y las dos sociedades se enfrentaron.

dragon

A través de la conquista de Aegon tanto Rhaenys como Visenya sirvieron como guerreras, comandantes de guerra y diplomáticas. Cuando el reinado Targaryen empezaba, Aegon servía como único rey solo en nombre, dando la regencia diaria del reino a sus hermanas y esposas. Ambas hermanas se establecieron más allá de las expectactivas de las reinas tradicionales vistas en Poniente. Visenya se distinguió como una poderosa guerrera y líder, responsabilizándose de la construcción de la Fortaleza Roja, salvando la vida del rey de asesinos dornienses y creando la orden de la Guardia Real.

Mientras tanto, Rhaenys hizo varias reformas proto-feministas en el reino, convenciendo a su marido para que prohibiera a los hijos del hierro abducir mujeres de Poniente y restringiendo el número de veces que una mujer infiel podía ser golpeada por su marido hasta seis. Aunque esto no es especialmente digno de aplauso para nuestros estándares modernos, muestra la cultura violenta y misógina que Poniente abrazaba. Tanto Rhaenys como Visenya actuaban como reinas poco ortodoxas, portando tal poder y disfrutando tanta libertad que es casi sorprendente que nadie objetara que dos mujeres mandaran tanto en el reino.

Con cada generación sucesiva, sin embargo, la casa Targaryen comenzó a asimilarse con la cultura ándala, y sus miembros, especialmente las mujeres, empezaron a actuar más como ponientis y menos como valyrias.

El mayor impacto que afectó al estatus de las mujeres en Poniente vino en la primera generación como puro destino, ya que tanto Rhaenys como Visenys sólo tuvieron varones para suceder a Aegon. Si una hija hubiera sido criada como heredera al trono, o incluso una pareja de hermano y hermana, la faz entera de Poniente podría ser distinta.

Aenys y Maegor Targaryen
Aenys y Maegor Targaryen

Aenys, hijo de Rhaenys, estaba casado con Alyssa Velaryon, también de ascendencia valyria. Poco sabemos del rol que Alyssa jugó en el breve reinado de Aenys como rey, aunque tras la muerte de Aenys y el golpe de Maegor para ganar el trono, Alyssa sirvió para liderar a los señores de Poniente en rebelión, y finalmente llegó a ser reina regente hasta que su hijo Jaehaerys llegó a ser mayor de edad.

Por todo el despreciable trato del rey Maegor a las mujeres (y tuvo mucho), usando y descartando a las mujeres como si fueran mulas de crianza en su desesperada búsqueda de un heredero varón, debe reconocerse que la reina Visenya fue el verdadero poder tras el reinado de Maegor, instigando activamente los matrimonios de Maegor, su retorno a Poniente y que usurpara el trono. La muerte de Visenya llevó al colapso al reinado de Maegor, privado de su principal guía, combinado con el escape de Alyssa y sus hijos, más tarde seguido por Rhaena y Fuegoscuro: Maegor perdió a los aliados que le quedaban culminando en su misteriosa pero inevitable muerte.

Maegor sería sucedido por el rey Jaehaerys y su esposa y hermana la reina Alysanne,considerados la era dorada del gobierno Targaryen. Como reina, Alysanne se comportaría más como una tradicional reina de Poniente cuando la comparamos con Rhaenys y Visenya. Incluso así Alysanne excedería las expectativas tradicionales sirviendo como más fiable amiga y consejera de su marido. Basado en su consejo, a la Guardia de la Noche se le daría el Nuevo Agasajo, tierras gobernadas por los Starks, lo cual también servía como una amenaza implícita a los indómitos Starks que pensaran en rebelarse.

Convenció a Jaehaerys de abolir la misógina ley de primera noche para el pueblo llano, y es conocida por defender los derechos de las mujeres. Tan grande era su celo por el tema que se enfrentaría con su marido a causa de la decisión de nombrar a su segundo hijo Balon como su heredero, en lugar de a su nieta Rhaenys, que estaba más arriba en la línea de sucesión como hija de su primogénito.

Jaehaerys, su esposa Alysanne y su hijo Aemon by Magali Villeneuve©
Jaehaerys, su esposa Alysanne y su hijo Aemon by Magali Villeneuve©

Aunque Jaehaerys es considerado como quizás el mejor de los reyes Targaryensu decisión de insistir en la línea sucesoria provarón es considerado su mayor fracaso.Más tarde haría una Gran Concilio para decidir el heredero al trono, el cual eligió a su nieto Viserys, y aunque eso asegurara estabilidad en la elección de un sucesor varón y ganó para la dinastía Targaryen la gratitud y buena voluntad de sus vasallos, dado que el gobierno de Jaehaerys contituyó el cénit del poder Targaryen, podría haber estado dentro de las capacidades de Jaehaery simplemente forzar la sucesión igualitaria en los señores de Poniente.

A pesar del decreto del Gran Concilio, que para muchos establece el precedente de que la línea del varón va primera en la sucesión por el Trono de Hierro, el legado de Valyria no desapareció. El nuevo rey electo Viserys nombraría a su única hija Rhaenyra como heredera al trono, una instancia que mantuvo hasta su muerte, aunque produjera otros hijos varones después. Cuánto de su postura fue influido por deseo personal y circunstancias más que por su legado ancestral es debatible, pero el hecho de considerar a su hija como la soberana futura y no como una pieza de negociación para casar ya es notable.

Durante su reinado vemos también varios ejemplos de mujeres Targaryen no convencionales (para los estándares ponientis): la fiera Rhaenys “la reina que nunca fue”; su hija Laena Velaryon, amazona del dragón Vhagar, descrita como valiente y aventurera, más interesada en volar que en chicos en su juventud; y su nieta Baela, que montó Danzarín Lunar, descrita como tan intrépida como su padre Daemon.

El último clavo en el ataúd de la igualdad de género en Poniente vino tras la desastrosa guerra civil denominada como Danza de los Dragones, en que Rhaenyra luchó contra su medio hermano Aegon por el derecho a sentarse en el Trono de Hierro. Mientras que el conlficto de la Danza de los Dragones tiene muchas causas y participantes oportunistas políticos, la raíz fue la cuestión sobre si una mujer podía gobernar tan bien como un hombre. Muchas de las influyentes mujeres Targaryen de su época murieron en la guerra, y a su conclusión, la ley sálica de primogenitura, que colocaba a cualquier mujer tras todos los pretendientes femeninos, fue implementado para evitar conflictos futuros.

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Para la época de Aegon III, cuando los dragones quedaron extintos, el final del legado valyrio también había llegado. De igual manera que las triarcas mujeres tampoco son elegidas a día de hoy en Volantis, separadas de su herencia valyria por casi 400 años, lo mismo sucedió en Poniente, y el rol de las reinas Targaryen disminuyó hasta el esperado en las tradicionales mujeres ponientis. No es una coincidencia que tras el reinado del “rey roto” su hijo Baelor confinara a sus hermanos al Torreón de Maegar para que verlas no le tentara en sus instintos carnales.

Mientras que la migración rhoynar fue capaz de generar un cambio para siempre para las mujeres en Dorne, la influencia valyria en Poniente fue destruida tras un puñado de generaciones, y Poniente es más pobre por ello. Podría ser argumentado que la rebelión de Robert empezó porque los lores de Poniente fueron incapaces de entender los deseos y propósitos de la voluntariosa Lyanna Stark, en lugar de ser vista como un objeto pasivo, que fuera afectado, abducido o por el que luchan los hombres. Si Cerseise hubiera alzado con el poder, voluntad y respeto de las mujeres valyrias, ¿habría tomado la venganza femenina de ser infiel a Robert y no darle hijos legítimos?

Y quién sabe, si la palabra específica y masculina “príncipe” no hubiera sustituido al término neutro en género valyrio equivalente, quizás la profecía del “príncipe que fue prometido” podría haberse deducido a tiempo, antes de la guerra por el amanecer. Sólo el tiempo dirá si el segundo despertar de los dragones y la magia, fuego y sangre, encabezado por Daenerys Targaryen, último eslabón de la casa Targaryen, tendrá éxito en conseguir un cambio para el rol de las mujeres en Poniente.

[Juego de Tronos] Día de la Mujer

La última vez que Cristina se pasó por aquí fue para hablar en un podcast sobre otra de sus pasiones, la gastronomía (ella ha escrito varios libros de cocina), pero hoy le traemos por otro motivo. Hemos tenido una pequeña charla con ella para hablar sobre mujeres, feminismo, y el fandom femenino en la fantasía y en concreto en Canción de hielo y fuego y Juego de Tronos.

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  • Los Siete Reinos: Como referencia en el mundo hispano de la literatura fantástica y el feminismo, ¿cómo encajarías el mundo de Canción de hielo y fuego?

Cristina Macía: El mundo de Canción de hielo y fuego es un trasunto de la Europa medieval, y el concepto de feminismo y el de medioevo son, sobre el papel, incompatibles. Esto no quiere decir que no haya relaciones de igualdad entre personajes concretos, pero en caso de duda se zanjan con un “porque lo digo yo, que llevo los pantalones y para algo soy el señor de Invernalia” (no me digáis que es espoiler, que es del primer libro).

Por supuesto, hay mujeres con poder oficial. También lo ha habido en el “mundo real” ™ a lo largo de la historia y no por eso se nos ocurriría decir que la Inglaterra victoriana o la España isabelina fueran sociedades feministas, ni remotamente. En ese sentido, el mundo de Canción de hielo y fuego es un reflejo muy preciso, incluso dulcificado, de la sociedad medieval… y, en muchos sentidos, de la sociedad actual.

Eso como mundo. Como literatura fantástica aquí canta un gallo muy diferente, porquela inmensa mayoría de los personajes fuertes, interesantes y bien definidos son femeninos. Precisamente buena parte de lo que los hace interesantes es que son mujeres enfrentadas a una sociedad que las quiere relegar a un papel secundario, y tienen que echar mano de sus habilidades: cerebro, destreza, carisma… Sí, también sexo. Y no entremos en el delicado y controvertido tema de si el sexo explícito es machista (espoiler: no lo es).

Alayne Piedra, por Yulia Nikolaeva
Alayne Piedra, por Yulia Nikolaeva
  • L7R: ¿Crees que George R.R. Martin es feminista? ¿Y crees que la adaptación Juego de Tronos ha seguido su filosofía?

CM: No lo creo, sé que es feminista (como cualquier persona decente, añadiría). Y lo sabemos por sus declaraciones, pero sobre todo por los personajes que mueve en sus obras. La serie de HBO es en espíritu tan fiel a la obra de Martin que no puede no ser feminista. Tiene patinazos, pero no afectan a la esencia. Y no, como feminista no me molesta lo más mínimo que se vean tetas.

  • L7R: Como habitual en eventos de literatura y cultura popular de fantasía y ciencia ficción como Worldcons y Eurocons, ¿qué opinas de las mujeres en el fandom de la fantasía en el mundo hispano? ¿Y en concreto del de Canción de hielo y fuego?
La Casa de Blanco y Negro, por Donato Giancola
Arya y a Casa de Blanco y Negro, por Donato Giancola

CM: Pues no me había parado a pensarlo, pero la verdad es que en el fandom de la ciencia ficción hay más hombres, y en el de la fantasía (y por tanto en el de Canción) hay más mujeres, en general. En todas las mesas redondas en las que he estado había más mujeres, y entre el público también. ¿Qué qué me parece? Pues qué me va a parecer, de perlas. Se acabaron las fotos del viejo fandom que eran campos de nabos hasta donde alcanzaba la vista. Es cierto que algunos no lo llevan muy bien; no hay más que ver la guerra de los Sad/Rabid Puppies. Pero son dinosaurios, y solo están pataleando un poco en lo que llega el cometa.

  • L7R: Por último, que sabemos que vas mal de tiempo: ¿Qué opinas de los personajes femeninos de GRRM? ¿Cuáles son tus favoritos y por qué?

CM: No es ningún secreto que mi personaje favorito es Arya. ¿A quién no le gusta una psicópata asesina de trece años? Pero también me apasiona Sansa desde que se hizo su maqueta de Invernalia en nieve, y le he cogido cariño a Brienne (mira, gracias a la serie; en los libros como que me sigue resultando una pelmaza). También me apasionaCersei, pero los motivos darían para una enciclopedia. En el lado negativo, cada vez trago menos a Daenerys. Los motivos, de nuevo, darían para una enciclopedia, pero abundarían términos como “mocosa consentida”, y “engreída sabelotodo”.

Cerramos nuestro especial sobre las mujeres en una fecha tan señalada con un Podcast de hielo y fuego que de manera especial sale en Ivoox un día antes de lo que acostumbra y que además cuenta con una invitada de lujo para celebrar la ocasión.

Y es que, como no podía ser de otra manera, en Podcast de Hielo y Fuego hemos querido dedicar este programa al papel de la mujer en Canción de Hielo y Fuego y Juego de tronos. A veces estas obras han sido tildadas de machistas, sin embargo en este programa tratamos puntos clave como el trato de la mujer en los libros y en la serie o en diferentes papeles -a veces impuestos- como en la maternidad y fertilidad, puestos de poder, diferencias laborales o sexualidad.

 

https://www.ivoox.com/player_ej_24248106_4_1.html?c1=ff6600

 

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La mujer en Canción de Hielo y Fuego y Poniente. Una perspectiva feminista

Por Myr Vero del Podcast de hielo y fuego

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Cuando buscas en Internet ‘Canción de Hielo y Fuego machista’ y ‘Juego de Tronosmachista’ hay un abanico amplísimo de opiniones. Hoy, y desde nuestro punto de vista como consumidoras de la saga y de la serie, vamos a intentar exponer nuestros pensamientos sobre el tema.

Mientras que hay un consenso más o menos generalizado sobre que la serie de televisión ha tenido momentos desafortunados y muy sexistas, no podemos negar que las mujeres en los libros son personajes muy complejos y bien construidos. Es difícil no encontrar ningún personaje femenino con el que poder identificarse, ya seas hombre o mujer. Desde la reina joven y ambiciosa que aprende a base de equivocarse (Daenerys Targaryen), a una madre cuya obsesión por proteger a su familia y ejercer el poder la llevan a hacer cosas más que cuestionables (Cersei Lannister); de una niña soñadora y delicada que se acaba endureciendo por las experiencias que vive (Sansa Stark) a su hermana de personalidad más inconformista y en ocasiones tildada de masculina (Arya Stark).

Es sin lugar a dudas agradable ver que Martin construye personajes que no se basan exclusivamente en los manidos arquetipos de la damisela en apuros, la madre, la villana o la que consigue lo que quiere sirviéndose de su sexualidad, de los que la serie a veces depende demasiado. En más de una ocasión ha manifestado que las mujeres tienen los mismos anhelos, sueños y deseos que los hombres, y esto podemos verlo reflejado en los POV (point of view) que tienen Cersei, Arya, Catelyn, Brienne, etc.

Que Juego de Tronos (serie) se aleja de Canción de Hielo y Fuego (libros) hace mucho no es ninguna novedad, pero ya en aquella primera temporada que tan buenas críticas cosechó por parte de los lectores de la saga muestra diferencias importantes que incurren en el maltrato a los personajes femeninos creados por George R.R. Martin. En aquella primera temporada no encontramos grandes cambios en las tramas, tampoco en los diálogos, pero sí por ejemplo en las bases de una de las protagonistas de la serie. En el primer libro de la saga encontramos a Daenerys, una niña de 13 años que es vendida por su hermano a cambio de un ejército dothraki para reconquistar el Trono de Hierro.

El abuso sexual como recurso narrativo

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Al cabo de un rato empezó a tocarla. Primero suavemente, luego con más energía. Dany presentía la fuerza brutal de sus manos, pero en ningún momento sintió dolor. Le tomó la mano y acarició los dedos, uno a uno. Le rozó la pierna con delicadeza. Le acarició el rostro, recorrió la curva de sus orejas, le pasó un dedo por los labios. Le puso ambas manos en el pelo y se lo peinó con los dedos. Le dio la vuelta, le hizo un masaje en los hombros y deslizó un nudillo por la columna vertebral.

Pareció que transcurría una eternidad antes de que las manos del hombre llegaran por fin a sus pechos. Acarició la piel delicada hasta que la sintió erizarse. Hizo girar los pezones con los pulgares, los pellizcó suavemente y empezó a tirar de ellos, muy ligeramente al principio, luego con más insistencia, hasta que estuvieron tan erectos que empezaron a dolerle.

Sólo entonces se detuvo, y la sentó en su regazo. Dany estaba ruborizada y sin aliento, sentía el corazón desbocado en el pecho. Drogo le sostuvo el rostro con ambas manos y la miró a los ojos.

¿No? —dijo.

Dany supo que era una pregunta. Le tomó la mano y la llevó hacia abajo, hacia la humedad entre sus muslos.

Sí —susurró mientras guiaba el dedo del hombre hacia su interior.”

(Daenerys II, Juego de Tronos)

Sin embargo en la serie, ya en el primer capítulo, encontramos un gran cambio: Daenerys es violada por su recién estrenado marido. En los siguientes capítulos esta situación volverá a repetirse, y a lo largo de las temporadas veremos cómo más mujeres son violadas en escenas inventadas o totalmente cambiadas con respecto a las de los libros. En un principio puede parecernos que la única finalidad es la de sorprender al espectador, crear polémica incluso. Pero el hecho de sustituir una escena que no resultaría desagradable por algo tan horrible como una violación responde al parecer al método que tienen los showrunners de esta producción televisiva de mostrar el crecimiento personal de las protagonistas.

Al parecer para los creadores de la serie sólo existe una manera de convertirse en una mujer fuerte, y es ser violada y sobrevivir, sobreponerse, algo que dista mucho del proceso evolutivo de los personajes en los libros. Las mujeres en Canción de Hielo y Fuego se nos muestran como personajes ricos y complejos, en muchos casos viviendo un proceso de cambio y de madurez que no es necesario justificar con un atroz acto de violencia. Como Martin ha indicado en numerosas ocasiones, sus personajes femeninos son personas y como tales pueden pasar por adversidades comunes a las que pasan los hombres, sin que sea necesario que a las mujeres les ocurran sólo “cosas de mujeres”.

Más adelante en la serie vimos el asesinato de Ros, la violación de Cersei en el septo o la violación de Sansa, eventos todos ellos a los que no se hace referencia en los libros, además de no aportar nada a ninguna de sus tramas. El ‘abuso del abuso’ parece usarse aquí como un golpe de efecto en las vidas de las protagonistas que lo sufren, siendo una vía absurdamente fácil de dotarlas de motivación y carácter.

Violencia y contexto

ramsay y sansa

 

La producción de HBO ha sido criticada en numerosas ocasiones por utilizar la violencia contra las mujeres con la única finalidad de sorprender al espectador con asesinatos, agresiones, violaciones y torturas que en la mayoría de ocasiones ni siquiera aparecen en los libros en los que se basa la serie. La sexualización que se hace de la mujer es excesiva, rayando incluso lo bizarro.

Es cierto que en un contexto medieval en el que se ambienta la obra las violacionesocurrían, y de hecho en la saga encontramos casos, como indicó el propio autor la violación forma parte de la guerra y ocurre. Pero en la obra de Martin nunca están narradas en primera persona ni recaen sobre personajes protagonistas, y mucho menos son utilizadas como un recurso para el desarrollo de personajes principales o, como algunas personas han querido argumentar, porque el sexo duro vende. Quizá nadie pensó que podrían rodarse escenas de este tipo pero siendo sexo consentido.

Según Martin, los libros «son el reflejo de lo que ocurría en la Edad Media, donde primaba una sociedad patriarcal», extremadamente clasista y sin igualdad de sexos alguna.

Daenerys Targaryen by carlosgarijo on DeviantArt
Daenerys Targaryen by carlosgarijo on DeviantArt

«En esa época tenían ideas muy firmes sobre el papel de las mujeres. Uno de los cargos por los que quemaron a Juana de Arco es que llevaba ropa masculina, lo que no era un asunto menor», añade. «Solo porque incluya dragones en mis libros no significa que puedas poner lo que quieras», se justifica. «No puedes hacer que la gente camine con las manos. Si hay un elemento fantástico, es mejor que sea uno solo o unos pocos».

Lo que una parte del fandom no parece entender, es que las mujeres fuertes y en puestos de poder son realistas y posibles, incluso en la sociedad tremendamente machista que hemos estado describiendo. Parece que no hay problemas de realismo en que los muertos se levanten, pero sí en que Sansa herede el título de Señora de Invernalia.

Martin también ha criticado duramente el excesivo edulcoramiento del que hacen gala algunas obras ambientadas en la Edad Media, llenas de matrimonios por amor y gestas heroicas que no hacen sino romantizar la época y descargarla de su crudeza real.

Roles de género

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En Juego de Tronos encontramos a mujeres que intentan liberarse de su rol y en muchas ocasiones superar un historial de abusos por parte de los hombres que las rodean. Pero estas mujeres finalmente fracasarán por errores considerados femeninos, lo que nos lleva a pensar que la serie fomenta el odio hacia los personajes femeninos fuertes. Cersei, tras haber mostrado una debilidad excesiva por su hijo Joffrey, acaba volando el Septo de Baelor con cientos de personas inocentes dentro, lo que la convierte en la villana de la historia. Si Daenerys decide alcanzar sus objetivos y conquistar el Trono de Hierro a fuego y sangre acaba convirtiéndose también en un ser malvado al que no le importa quemar vivos a sus enemigos.

Como estos hay otros ejemplos de cambios que la serie ha hecho respecto a los libros que han implicado el odio del fandom hacia los personajes femeninos. Brienne y su deus ex machina salvando a Sansa; Ellaria asesinando a su sobrino, a Myrcella y a su cuñado y príncipe de Dorne; Arya a la que se tacha de psicópata; Sansa a la que los guiones de las últimas temporadas han hecho dar bandazos entre la indecisión, la determinación, la sumisión y la manipulación.

Así Juego de Tronos acaba cayendo en los tópicos arquetipos de personajes femeninos que anteriormente detallábamos. Algunos de los personajes de Juego de Tronos pueden contarse dentro de estos estereotipos, aunque por suerte no todos e incluso alguno de ellos han evolucionado aunque de forma diferente a la que lo han hecho en Canción de Hielo y Fuego.

Diana Rigg como Olenna Tyrell, Natalie Dormer como Margaery Tyrell y Hannah Waddingham como Septa Unella. HBO.
Diana Rigg como Olenna Tyrell, Natalie Dormer como Margaery Tyrell y Hannah Waddingham como Septa Unella. HBO.

No obstante en la serie también hemos podido disfrutar de personajes femeninos, feministas y que rompen completamente con cualquier convención social. Olenna Tyrell podría ser considerada un ejemplo de sororidad, de colaboración entre mujeres, cuando hace lo posible para liberar a Sansa de la situación en la que se encontraba en Desembarco del Rey.

Brienne de Tarth decide vivir su vida como caballero pese a que el título no esté reconocido a ninguna mujer. No está prohibido que una mujer sea guerrera en Poniente, sin embargo, tampoco es que se las aliente a serlo y además si lo son no se las ve ni aceptables ni femeninas, por lo que muchas desechan esta idea por temor al rechazo.

Aunque el mayor ejemplo de feminismo que encontramos en la serie se encuentra para muchos más allá del muro, con el Pueblo Libre, en la figura de Ygritte.

HBO, male gaze y sexposition

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El éxito de Juego de Tronos a lo largo de los últimos años es proporcional al volumen de polémica y descontento que ha alimentado desde sus inicios. Una de las mayores quejas de los colectivos feministas acerca de la serie es el exceso de aplicación de lo que se denomina male gaze”, un término que fue acuñado en 1975 por la teórica del cine Laura Mulvey. Male gaze es considerado el acto de describir el mundo y la mujer tanto en cualquier tipo de artes visuales como literatura desde un punto de vista masculino heterosexual, presentando a la mujer como objetos para el placer del hombre.

Es decir: mostrar el cuerpo de la mujer pero desde el punto de vista de lo que quieren los hombres, a través de la lente de un hombre que busca complacer a otros hombres. Si queréis un ejemplo clarísimo de male gaze en el cine actual buscad las diferencias entre las amazonas en Wonder Woman y las amazonas en Justice League, tanto en vestuario, maquillaje y peluquería como físicamente. Wonder Woman fue dirigida por una mujer y Justice League por un hombre.

En el caso de Juego de Tronos este prisma masculino es muy potente. De todos los desnudos que se nos presentan a través de las temporadas la gran mayoría son femeninos, y no sólo eso sino que responden a los cánones estéticos actuales y son presentados en determinadas posturas desvistiéndose en ocasiones al estilo de la Venus de Botticelli. En numerosas escenas hemos asistido a la sexposition o muestra de desnudos innecesarios en escenas en las que se exponía un tema totalmente ajeno al sexo, tanto es así que ese término, sexposition, se acuñó específicamente para esta serie.

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Los creadores de la serie se ampararon en su afán de ofrecer realismo dentro de una obra ambientada en el medievo, algo que sin embargo no parece impedirles obviar los cánones estéticos medievales o las descripciones que Martin hace en la obra en la que se basa la serie. Puede que hoy en día estemos acostumbrados a este tipo de desnudos que tan poco se adecuan a ese pretendido realismo del que hablan los showrunners, pero se dio incluso el caso de una actriz que mostró su descontento sobre el desnudo que rodó durante su participación en la serie.

Natalia Tena, que interpretó a la salvaje Osha, apareció completamente desnuda y con el pubis depilado, cuando como ella misma señaló esto no era nada coherente ya no sólo con su personaje sino con el contexto general. El problema no es mostrar un cuerpo humano desnudo si la situación lo requiere sino cómo mostrarlo y qué mostrar.

Pese a todo la avalancha de reacciones a temas como la sexposition o male gaze, en definitiva la objetificación de la mujer, ha sido tal que en las últimas temporadas hemos visto cómo la serie ha hecho un intento de congraciarse con los espectadores más críticos. Así en las últimas temporadas vimos por ejemplo a una Daenerys exigiendo a Daario Naharis que se desvistiera frente a ella (aunque se nos mostrase al actor de espaldas) y a un Jon Nieve mostrando toda su anatomía trasera en la escena sexual en el barco. Son muy pocas las escenas que nos muestran el cuerpo masculino frente a las que ofrecen gratuitas vistas de las integrantes femeninas del cast.

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Incluso Emilia Clarke, Daenerys en la producción de HBO, pedía en una entrevista que se igualaran los desnudos femeninos y los masculinos en la serie, asegurando que de ser así muchos actores se negarían a hacerlo. En respuesta a esa petición vimos cubierta en la quinta temporada la cuota de penes con la aparición en primer plano de un joven inspeccionando el suyo en busca de verrugas, sin que esto tuviera nada que ver con la escena, demostrándonos que la gratuidad podía ir en ambas direcciones.

Nos queda mucho camino por recorrer en cuanto a representación femenina, cuota de pantalla, e incluso si vamos más allá, dirección y producción de contenidos audiovisuales. HBO parece haber aprendido a lo largo del camino de sus numerosos fallos, pero sigue decepcionándonos de vez en cuando. Que entiendan que el cuerpo de la mujer no es un objeto con el que ‘decorar’ las escenas y que hay más vías por las que pueden sufrir una catársis y desarrollarse como personajes que la violación son nuestras principales reivindicaciones.

Martin sabe equilibrar su obra llenando las páginas con mujeres con motivaciones, sean las que sean, mujeres que tienen fondo y forma, complicadas, simples, buenas, malas, estúpidas e inteligentes, pero no vamos a decir que su forma de escribir personajes femeninos sea perfecta. Poco menos que curioso es ver que a lo largo de la saga se nos describen varias mujeres como ‘masculinas’, ‘poco delicadas’ y ‘toscas’ pero tan solo llega a usarse la palabra ‘afeminado’ con Varys, porque estemos en el contexto en que estemos, es más aceptable parecer un hombre que parecer una mujer.