Nº 1 Gor en español

[Relato] El hombre responsable

A los pocos años de llegar al mundo, una vez aprendidos los diferentes gajes propios del vivir, el hombre responsable ya ha decidido que por encima de cualquier cosa quiere ser normal, lo más normal posible dentro de la normalidad que la sociedad impone.

Por eso, ya desde los primeros cursos del colegio, y aun todavía más, durante el instituto y los intensos años de universidad, va haciendo numerosos amigos, muchos tipos de amistades, desde las más leales y sinceras hasta las más interesadas y molestas.

Como todo el mundo que lo conoce lo tiene por una persona normal, situación que le sirve de estímulo ante las afrentas que la existencia anda disponiéndole, da el siguiente paso que asentará de forma definitiva su normalidad y se dedica a buscar una chica a su medida, ni un poco más, ni un poco menos.

A lo largo de su búsqueda llega a conocer a muchas clases de chicas, desde las más sensibles y amistosas, verdaderas mujeres, hasta las más superficiales y aborrecibles.

Finalmente, cuando supone que la búsqueda se tornará en un arduo trabajo infinito, conoce a la que más tarde, después de unos cuantas charlas profundas, unas cuantas invitaciones, y otros tantos achuchones, termina siendo su novia y, ya viviendo juntos, su esposa.
El trabajo, por supuesto, llega sin hacer demasiado ruido.

Así que, ¿por qué no?, deciden lanzarse a tener hijos.

Primero llega la niña, la mayor y más responsable de todos, después el niño, atlético y zoquete, y después el otro niño, el más parecido a su madre en cuanto al ahorro económico.

Ese es el periodo, ya ejerciendo de trabajador intachable, padre abnegado y marido cariñoso, en el que su normalidad alcanza las cotas más elevadas dentro del estatus de normal superviviente socialmente aceptado.

Ahí es precisamente cuando el hombre responsable empieza a introducirse las camisas por dentro del pantalón, y a perder la amistad con aquellos amigos con los que aún mantiene cierta relación esporádica basada en el alcohol y en los temas deportivo-erótico-festivos, también comienza a perder por esa época parte del pelo, al menos la sección de cabello asentada sobre la parte frontal de su cabeza, y hasta incluso pierde, a fuerza de kilos de más, sonrisas amarilleadas gracias al tabaco y descuidadas costumbres higiénicas basadas en la plena confianza, las ganas de yacer con su esposa.

El caso es que aún con todo, aun habiendo perdido tantas cosas que antaño había podido considerar verdaderamente suyas, el hombre responsable sigue valorando y mimando su normalidad como siempre ha hecho.

Por eso es que al madrugar cada mañana con cinco escasas horas de sueño a su espalda, se ve capaz de mantener una conversación fluida con sus hijos acerca de sus obligaciones diarias y de cómo éstas van a definir antes o después su camino.

Por eso es también que los atascos y las facturas y las noches de sábado encerrado en casa frente al televisor, no le suponen demasiado problema, de hecho, jamás había podido llegar a imaginar que la programación nocturna fuese tan divertida.

E incluso es por eso, gracias al amor incondicional que siente por la normalidad, por lo que su vida, ya solucionada la extraña costumbre de llorar a escondidas cada noche, se le antoja como una máquina perfectamente engrasada donde la idea del mañana, por suerte, apenas deja hueco para cavilaciones.

por Pedro Moreno