[Relato] El replicador de almas

El replicador de almas

Adelmar había vuelto antes de lo planificado. Si bien su viaje a Turquía no había sido malo, al menos desde su óptica, su vuelta levantaba muchas sospechas. Llegó de prisa. Cambió su boleto por otro más económico, en una aerolínea menos glamorosa. Quería estar de nuevo en casa.

Habían sido cinco meses de trabajo intenso. La construcción de aeronaves, si bien ya era un trabajo comprendido 90% por robots, y 10% por humanos, seguía siendo intensa y demandante.

Ya estaba en casa. El primer día vino a visitarme. Si bien eran sólo cinco meses, parecían años sin verle. Tenía una larga barba, párpados pesados, la mirada cansada.

Como siempre, Adelmar mantenía su costumbre de regalar intacta. Un espejo. Enmarcado en una madera extraña, cortada con un detalle imposible de replicar, y espacioso.

Inmediatamente pasó a formar parte de la sala de estar. Sin embargo, Adelmar no había vuelto a visitar. Pensé que quizás había partido a otro viaje. Después de todo, la humanidad entera estaba en la obligación de construir más naves. Tarde o temprano todos debíamos marcharnos. Al menos es lo que el portavoz de la ONU nos decía cada 20 minutos en los hologramas de la tele.

Era agradable verse en el espejo.

No sé si te hacía sentir más hermosa, pero algo te subía el autoestima. Mi rutina diaria comenzaba siempre por mirarme en él. Era como mi consulta de tarot previa a comenzar cualquier cosa.

El martes fui a verme en el espejo. Pero mi reflejo no estaba allí. No había nada. Se veía la pared detrás de mí. ¿Acaso me había vuelto invisible? Salí corriendo de allí. No sabía qué hacer.

Escuché entonces una voz femenina. Mejor dicho, escuchaba mi propia voz. ¿Qué andas buscando? El envase de la sal está sobre el refrigerador.

Era yo. Era ella. No sé quiénes éramos.

El holograma de la tele anunciaba: Ha sido robado el replicador de almas, en Gaziantep (Turquía). Todas las fuerzas de seguridad se encuentran desplegadas. Recordamos que su uso aún no ha sido autorizado por los científicos. Cualquier información, escriba a este email…

¿Has visto el envase de la sal?, me dijo, me dije.

 

por Juano Elcano

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