[Los 7 Reinos] Tyrion y el monstruo de Frankenstein

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Ensayo obra de Juliana Vargas 

Mary Shelley es famosa por escribir uno de los relatos de terror más conocidos de la literatura: “Frankenstein o el Moderno Prometeo”; pero, más que terror, lo que esta obra inspira es una profunda tristeza y compasión.

Lo primero que se cuenta en esta novela es que Victor Frankenstein, un prodigioso científico, intentó crear un ángel, pero terminó creando algo deforme, algo monstruoso. Más que un dios, Frankenstein se convirtió en un diablo al aspirar a una mayor grandeza de la que le permitía su naturaleza. Así, nació la Criatura de Frankenstein.

Poniente también tiene su propia Criatura. “Los dioses castigan tanta arrogancia. Se llevaron una flor de su mano y le pusieron un monstruo en reemplazo para enseñarle al fin un poco de humildad”, afirmó el rey Aerys II de Tywin cuando se enteró del nacimiento de Tyrion. Dios castigó a Frankenstein por intentar equipararse a él, de forma análoga, en Poniente se piensa que Tyrion es un castigo a Tywin por tanta soberbia.

Sin embargo, la deformidad y monstruosidad son tan sólo aspectos externos. Antes que monstruos, la Criatura y Tyrion son niños abandonados. Es el rechazo y la fuerza de dominación que ejercen sus creadores lo que los corrompe en un primer momento. Frankenstein intenta dominar a su Criatura mediante un control directo para luego poder destruirla, intenta adueñarse de la Criatura como responsable de su creación. La fuerza de dominación que ejerce Tywin es mucho más perversa, la cual se ve reflejada en la manera en que trató a Tysha, la primera esposa de Tyrion.

Tywin Lannister by Mechanubis
Tywin Lannister by Mechanubis

Tywin obliga a Jaime a decirle a su hermano que Tysha es una prostituta, luego ordena a su guardia a violarla, por último, obliga a Tyrion a hacer lo mismo por una moneda de oro porque “un Lannister vale más”. Este incidente no sólo refleja el desprecio de Tywin hacia el pueblo llano, también refleja su necesidad retorcida de dominación. No sólo Tysha fue violada, puede decirse que, en cierto modo, Tyrion también fue violado. En su núcleo, la violación es un acto de dominación, y Tywin ejerce dicha dominación al no haber voluntad de parte de Tyrion. De manera metafórica, Tywin se adueña de su hijo acorde con la manera en la que este personaje suele obtener placer. Adueñándose de él, lo destruyó por dentro.

La dominación que ejercen los creadores surte efecto sobre sus hijos de forma magistral. La Criatura no desea sino satisfacer a su creador, parecerse a él y ser tan humano como él. La identidad de la Criatura se reduce a ser el producto de Frankenstein y, como tal, la búsqueda de la aceptación de su padre es lo que define toda la personalidad de la Criatura. De manera análoga, la obediencia de Tyrion a Tywin es totalmente ciega desde el incidente de Tysha. Sin una figura materna, Tyrion no desea más que ser aceptado por su figura paterna. Tal es su obediencia que Tyrion, inconscientemente, termina siendo la “viva imagen” de Tywin como respuesta a su deseo de ser reconocido como Lannister.  La violación de la que fue víctima ejerce su debida presión, Tyrion es desprovisto de su propia identidad y desea “valer tanto” como su padre.

A pesar de los esfuerzos que realizan la Criatura y Tyrion por verse reflejados en sus creadores, éstos los rechazan. Tanto Frankenstein como Tywin no soportan contemplar la deformidad de sus creaciones; pero, ¿qué hay de los demás?, ¿existe un lugar en el mundo para la Criatura y Tyrion? La Criatura no desea más que una familia, nada más que crear un vínculo con alguien y ser aceptado. Sueña con integrarse a los humanos; sueña con que, algún día, su sensibilidad, inteligencia y buen corazón le permitirá a los demás observar más allá de sus muchas deformidades y amarlo.

Tyrion en la mesa

Tyrion también desea ser amado y aceptado. También piensa que su sensibilidad, inteligencia y voluntad de tener buen corazón serán suficientes para ser aceptado.

El pueblo no tiene a Jaime para que los proteja, ni a Robert, ni a Renly, ni a Rhaegar ni a su querido Caballero de las Flores. Sólo a mí, al que odia. —Se echó a reír de nuevo—. El enano, el consejero malvado, el mono deforme, el demonio… Yo soy todo lo que se interpone entre el caos y ellos (Choque de Reyes, Tyrion X)

Soy deforme y estoy lleno de cicatrices, soy pequeño, pero (…) Soy generoso, soy leal con quienes me son leales. He demostrado que no soy ningún cobarde. Y soy más inteligente que la mayoría de los hombres, el cerebro tiene que contar (…) Podría… podría ser bueno contigo (Tormenta de Espadas, Sansa III).

Sin embargo, la sociedad también los rechaza, lo cual amarga sus almas y una profunda soledad es lo que los llena por dentro.

¡Este fue el premio de mi benevolecia! Salvé un ser humano de la destrucción, y como recompensa me retuerzo bajo el dolor miserable de una herida que destruye sangre y carne. Los sentimientos de amabilidad con los que soñé momentos antes, han dado paso a una ira infernal y a un rechinar de dientes (Criatura)

Yo no lo hice. Pero ahora me gustaría haberlo hecho. —Se volvió para enfrentarse a la sala, a aquel mar de caras pálidas—. Me gustaría tener veneno suficiente para todos vosotros. Hacéis que lamente no ser el monstruo que créeis que soy, pero así es (Tormenta de Espadas, Tyrion X).

La dicotomía entre lo que desean ser y lo que la sociedad cree que son es lo que origina su personalidad dual. Por una parte, la Criatura posee gran capacidad de amor y lealtad. En muchas ocasiones, la Criatura demuestra tener más sensibilidad y compasión que su creador. Por otro lado, la Criatura también demuestra una capacidad indescriptible e inhumana de rabia y vileza. Pasando a Tyrion, él es el personaje que más profundamente ama, pero también el que más visceralmente odia; es digno de ser llamado hijo de Tywin, pero también de Joanna; es cruel, pero sensible; es despiadado, pero compasivo; merece ser amado, pero mató fríamente a su amante; es un gnomo cuando quiere, pero una gárgola cuando se esfuerza; tiene un ojo verde, pero el otro negro. Es un monstruo, pero también un héroe.

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Sin embargo, a pesar de este dualismo, llega un momento en que lo que ellos deseen no tiene importancia, tanta influencia externa los afecta hondamente, y la Criatura y Tyrion terminan convirtiéndose en lo que la sociedad quiere que sean. Estos personajes se convencen de la futilidad de sus sentimientos y finalmente se tornan en ángeles/demonios de venganza. La Criatura mata al hermano y a la prometida de Frankenstein por causa de una envidia e ira puras. De parte de Tyrion, “Danza de Dragones” es el libro en el que este personaje vive para destruir a su creador y todo lo que él representa. Esta oscuridad origina un demonio que nace de la más profunda angustia, soledad y tristeza, y en el caso de Tyrion, esto equivale a una muerte espiritual.

Y cuando me convencí de que era el monstruo que soy, me acometió un profundo sentimiento de pena y mortificación” (Criatura).

Puede que tu señor desee estrangularte. Es lo que hice con mi última puta (…) Sonrió, y en esa ocasión obtuvo de ella el miedo que esperaba (Danza de Dragones, Tyrion I).

Yo era afectuoso y bueno; la desgracia me ha convertido en un demonio (…) Yo, como el archidemonio, llevaba un infierno en mis entrañas; y, no encontrando a nadie que me comprendiera, quería arrancar los árboles, sembrar el caos y la destrucción a mi alrededor, y sentarme después a disfrutar de los destrozos (Criatura)

“Ahogarse no es la peor manera de morir. —Y lo cierto era que había muerto hacía mucho, en Desembarco del Rey. Lo único que quedaba de él era su espectro, un fantasma pequeño y vengativo que había estrangulado a Shae y al gran lord Tywin. Nadie lloraría al ser en que se había convertido—. Seré el fantasma de los Siete Reinos —pensó mientras se hundía—. No me quisieron vivo; que me teman muerto” (Danza de Dragones, Tyrion V).

“Estás equivocado”, respondió el demonio; “y en lugar de amenazarme, estoy contento de razonar contigo. Soy malo porque soy desdichado(Criatura)

Su desgracia es tan similar, que incluso sus pensamientos podrían llegar a ser intercambiables:

Me vengaré de mis sentimientos; si no he de inspirar amor, inspiraré temor (Criatura).

“Dame una copa”- dijo al Desconocido “pues debo beber mucho. Y si sabe a oro y sangre de león, mucho mejor. Como no puedo ser el héroe, déjame ser el monstruo, y enseñarles lo que es el miedo en lugar del amor” (Vientos de Invierno, “Mercy”).

Y, sin embargo, su personalidad dual se resiste a morir. La Criatura solloza incontrolablemente cuando mata a Frankenstein, su padre. De la misma forma, Tyrion tiene sentimientos encontrados respecto a su figura paternal y la herencia que le ha dejado:

Aquella noche, Tyrion Lannister soñó con una batalla que teñía de rojo las colinas de Poniente (…) En su sueño tenía dos cabezas (…) y su padre iba al frente del enemigo, de modo que lo mató otra vez. Luego mató a su hermano Jaime tras machacarle la cabeza hasta destrozarle la cara, soltando una carcajada con cada golpe. Tyrion no advirtió que su segunda cabeza estaba llorando hasta que la batalla hubo terminado(Danza de Dragones, Tyrion II).

tyrion sale de la caja

Sí, el Tyrion de “Danza de Dragones” es un monstruo, pero también está muerto. El Tyrion de “Danza de Dragones” es el espectro que murió luego de matar a Shae y a Tywin. En términos del “Camino del Héroe”, esto se podría equiparar a la fase de la “Apoteosis”, es decir, la muerte física o espiritual del héroe. En el caso de Tyrion, esto se traduce en olvidar su dualidad. En “Danza de Dragones” odia de forma visceral, es digno hijo de Tywin, es cruel, es despiadado, es un gnomo, es verde puro, es un monstruo. En “Danza de Dragones”, el lector es testigo de sus actos más viles, pero su personalidad dual aún persiste, y por ello también es testigo de su conflicto interno y de sus más enternecedores momentos.

“Pero aquí estoy, como un puta gárgola, tranquilizándola con palabras huecas (Danza de Dragones, Tyrion VIII).

Fue un beso incómodo, torpe, apresurado (…) Alzó las manos bruscamente y la agarró por los hombros para apartarla, pero lo que hizo fue dudar un instante y luego atraerla hacia así para abrazarla (…)

“Esa pobre chica merece algo mejor que un cerdo. Un beso sincero, un poco de cariño… Todo el mundo, por grande o pequeño que sea, merece al menos eso” (Danza de Dragones, Tyrion IX).

—Forma parte de nuestro espectáculo. —Tyrion señaló al caballero—. El oso y la doncella. Jorah es el oso, Penny es la doncella y yo soy el valiente caballero que la rescata (…)

—¿Por qué hiciste eso?

“Buena pregunta —pensó Tyrion—. ¿Por qué?” (Danza de Dragones, Tyrion X)

Mientras que sus actos viles son cuidadosamente premeditados y calculados, sus actos más piadosos nacen del instinto pues, si bien Tyrion olvida su dualismo, éste aún existe. Esto lleva a concluir que aún puede amar, ser hijo de Joanna, puede ser compasivo y sensible, puede ser una gárgola y un oscuro protector. Aún puede superar la Apoteosis y gozar de la siguiente fase del “Camino del Héroe”: el “Renacimiento” o “Retorno”.

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“Hazme nuevamente feliz y volveré a ser virtuoso”, suena la voz de la Criatura como un eco, y con ello Tyrion recuerda que, para sobrevivir, aún se aferra a las relaciones que, de un modo u otro, le dieron algo de lo que tanto desea, sin importar que tan desdichados fueran dichos vínculos:

¿Tú qué echas de menos, Mediohombre?

“A Jaime —pensó Tyrion—. A Shae. A Tysha. A mi esposa, echo de menos a mi esposa, a la esposa que casi no llegué a conocer”

En esta cita es interesante ver que Tyrion incluye a Sansa entre las personas que extraña. Sansa empieza a romantizar a Tyrion una vez se ve alejada de él, así como romantiza al Perro, Arya, Jon e Invernalia. Sansa romantiza el pasado tanto como los bardos lo hacen en sus canciones. De la misma forma, Tyrion romantiza los pocos vínculos que ha tenido en la vida. Al repetir su mantra, “¿a dónde van las putas?”, Tyrion extraña el sentimiento de ser amado. Ésta es la primera vez que, en lugar de extrañar este sentimiento, extraña la posibilidad de amar, y por ello extraña a todas las personas con las que ha tenido algún tipo de vínculo, hayan amado a Tyrion o no.

Más allá de ser amados, la Criatura y Tyrion también desean amar y, si Tyrion ha de renacer, debe aferrarse a este deseo. La Criatura no pudo redimirse pues asesinó a Frankenstein, su razón de ser. “En Vientos de Invierno” y “Sueño de Primavera” veremos si Tyrion sigue el mismo destino de la Criatura o, por el contrario, recupera su dualidad, renace y continúa su camino hacia el heroísmo.

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