[Cine] El primer hombre

 

Damien Chazelle lo ha hecho otra vez, es imposible que un director haga tanta magia en tan poco tiempo. Ya nos sorprendió con su medio thriller, Whiplash, más tarde nos ganaría a medio mundo con su joya, La La Land, ahora le toca a First Man, una historia tan dramática sobre uno de los hombres más importantes del siglo XX.
Damien Chazelle no lo tenía fácil, ya se han hecho películas sobre este tema, pero lo que no han hecho los otros, es mostrar el lado humano del primer hombre, el primer hombre que cambió nuestra perspectiva ante la vida, personalmente, después de finalizar la película, me siento insignificante al lado de todos los astronautas que hicieron posible ese reto y sobre todo con Neil Armstrong.
Desde el primer minuto de película, ya Damien Chazelle nos da una primera escena muy angustiosa o al menos eso sentí yo, deseaba que finalizara ese momento, la sensación que me hizo sentir Ryan Gosling, muy pocos lo han logrado, sentirme parte de la película, sentir estar al mando de esa nave, Ryan Gosling y Damien Chazelle lo han logrado.
La historia detrás del mito me parece muy dolorosa de mostrar para el espectador, pero sobre todo, lo que tuvo que ser vivir esos años junto a él, como amigo, amiga, hijo, hija y esposa, son momentos en lo que nos muestran a un Neil Armstrong muy en la Luna por así decirlo, no tenía otra prioridad en su vida, solamente alcanzar ese éxito.
La representación que hizo Damien Chazelle con la mujer de Neil Armstrong, interpretada por una magnífica Claire Foy que desde hoy, pido su candidatura a los premios de la Academia, el 2018 es suyo.
Retomando a lo que mencionaba, el director nos mostró el lado de la esposa, de la preocupación por su marido, de no superar del todo un trágico suceso que marcó la vida de la familia Armstrong desde los primeros minutos, en una escena, podemos ver lo que significa todo lo que narro.
Por otro lado, el apartado técnico, visual y sonoro que nos mostraron, es de lo mejor de este 2018, a lo que me hizo recordar en muchísimos momentos a la cinta de Stanley Kubrick, 2001: A Space Odyssey. Y no, no menciono a la película por su temática espacial o las naves, si no la importancia que les dio estos directores a la personificación de estar en la película, de formar parte de ella como uno solo, pocos saben realizar eso y Damien Chazelle lo ha logrado para mi, tampoco quiero decir que First Man y 2001: A Space Odyssey sean iguales, para nada, son incomparables solamente por la temática, pero lo que dije, sí pueden estar a la par.
La fotografía, la banda sonora, la dirección de Damien Chazelle, las interpretaciones masculina y femenina, todo esto y más, debería de optar para el próximo año a la Academia.

[Noticias] El regreso de Fantasma

El lobo huargo albino Fantasma es una de las señas de identidad de Jon Nieve, aunque apenas ha tenido presencia los últimos años en Juego de Tronos. Pero la próxima temporada el caso va a ser distinto: Fantasma volverá a aparecer en la octava y final temporada de Juego de Tronos, según el responsable de efectos especiales. Atentos a sus comentarios, en que incluso vuelve a marcar que el canon de Juego de Tronos no es de Canción de hielo y fuego.

stark fantasma

La historia que ideó George R.R. Martin comenzó cuando se le ocurrió el concepto de los niños Stark encontrándose con sus lobos huargos correspondientes, incluyendo uno albino especial para el bastardo Jon Nieve. Pero Fantasma, el ejemplar más único, había ido perdiendo su rol protagonista en los últimos años de Juego de Tronos.

Así que a propósito de los lobos huargos en general y de Fantasma en particular, Huffington Post entrevistó a Jon Bauer, el responsable de efectos especial de Juego de Tronos. Fue el mismo que dijo la octava temporada no competiría en los Emmys 2019 sino 2020, teniendo que trabajar en sus efectos especiales hasta mayo, dando a entender que la serie saldría como pronto en mayo. James Hibberd le contradijo y por eso tenemos el actual lío sobre la fecha de estreno de la última temporada de Juego de Tronos.

¿Y qué decía Bauer de Fantasma? Pues Huffington Post ha revelado que en esa misma charla de agosto en que hablaron de la fecha de estreno explicaba lo siguiente:

Oh, le veréis otra vez. Tiene una considerable cantidad de tiempo de pantalla en la temporada 8. Va a aparecer.

Jon Snow and Ghost by guillemhp on deviantART
Jon Snow and Ghost by guillemhp on deviantART

E incluso añadió algo más:

Fantasma aparece y algunas cosas…está muy presente y hace algunas cosas bastante chulas en la octava temporada.

Si recordáis, Fantasma tenía una escena en la séptima temporada de Juego de Tronos, momento que finalmente no llegó a aparecer en la serie y finalmente el huargo solamente fue mencionado por Sansa. Lo confirmó el responsable del guión de ese capítulo, Bryan Cogman. En la sexta temporada iba a aparecer en la Batalla de los Bastardos – al final se apostó por Wun Wun en lugar de él – y también protagonizaba una escena eliminada que al menos vimos en los Blu-Rays y DVDs.

¿Por qué no sale más Fantasma o los lobos huargos? Bauer explicó que es muy difícil hacer los lobos huargos por pantalla: graban lobos reales y luego intentan hacerlos a escala, pero hay cosas que los lobos reales no hacen. Y además, es muy difícil trabajar con estos animales en el mundo real.

Bauer nos dejó una última frase muy interesante: estas dificultades de trabajar con los lobos huargos es el motivo por el cual en la serie los lobos huargos están pero no son “tan fundamentales” para la historia como en las novelas. Creemos que con esas palabras podemos descartar que Verano y Peludo sufran destinos tan patéticos como los de la serie, certificar que Nymeria tendrá seguro más relevancia y que Fantasma será clave en más asuntos, como la resurrección futura de Jon Nieve en los libros.

por Los 7 Reinos

[Cine] Radius

RADIUS – Caroline Labreche y Steeve Leonard

Una de las ventajas de las películas de ciencia ficción independientes y con presupuestos modestos es que el espectador que acude a verlas no sabe lo que se va a encontrar. En el panorama cultural moderno, las páginas web, los podcast y las redes sociales suelen pasarse meses anticipando trailers, chismes, noticias y opiniones infundadas relacionadas con las grandes producciones y las franquicias en boga. El resultado es que muchas veces, se quiera o no, uno entra a ver la película sabiendo ya, como mínimo, las líneas generales de su argumento, los personajes que intervienen y una idea de las escenas más atractivas. 

Por eso resulta tan refrescante encontrarse de vez en cuando con películas de las que no se tenía noticia, historias extrañas que han pasado desapercibidas para los voceros de los grandes estudios. De repente, uno se ve inmerso en un viaje a lo desconocido sin tener idea de cuál es la premisa de partida ni hacia dónde va ésta a derivar. Y ese es exactamente el caso de “Radius”, segunda incursión en el fantacientífico del matrimonio compuesto por los canadienses Caroline Labreche y Steeve Leonard (ambos habían firmado previamente “Sans Dessein” (2009, en francés dado que ambos realizadores son francófonos), sobre un hombre que recibe la visita del fantasma de su propio yo del futuro para intentar que cambie su destino). 



Un hombre (Diego Klattenhoff) recobra el conocimiento tras sufrir un accidente de coche, pero ha perdido la memoria no solo de lo que ha ocurrido sino de quién es él. Cuando llega al pueblo más cercano, la gente y los animales a los que se aproxima mueren instantáneamente y con los ojos en blanco. Sospechando que se trata de algún tipo de virus liberado por terroristas, regresa a su granja (cuya dirección encuentra mirando su propio permiso de conducir, enterándose además de que su nombre es Liam) y se encierra en el granero. Los noticiarios pronto se hacen eco de las muertes, achacándolas también a algún tipo de virus de origen desconocido. Mientras tanto, Liam va realizando pruebas que le confirman que el culpable es él: todo ser vivo que penetre en el interior de un radio esférico de unos diez metros con él como centro, muere súbitamente.

Entonces, una noche una mujer (Charlotte Sullivan) llega a la granja y se acerca a él sin resultar afectada. Ella también sufre de amnesia y cree que ambos iban en el coche cuando se produjo el accidente. Liam le demuestra el letal fenómeno del que se ha convertido en origen y llega a la conclusión de que, de alguna forma, ella lo neutraliza siempre y cuando permanezca dentro de la zona determinada por ese radio. Ambos empiezan a experimentar flashes fragmentarios de recuerdos. Acuden a un hospital local para que le hagan un scanner a Liam y tratar de encontrar una explicación, pero se encuentran con que la policía está allí esperándolo dado que lo hacen responsable de las numerosas muertes que ha ido sembrando involuntariamente por la zona. Liam y la muchacha se convierten en fugitivos, condenados a permanecer juntos so pena de provocar más muertes. Deben recomponer sus respectivas historias y pensar qué hacer en el futuro. Conforme sus recuerdos van aflorando, se dan cuenta no sólo de que fueron víctimas de un fenómeno quizá de origen extraterrestre sino de la terrible verdad oculta en sus respectivos pasados.

Las películas del subgénero de “anomalías” tienen un encanto particular. Se trata de historias estructuradas como si fueran rompecabezas en las que los protagonistas despiertan en un mundo que ha sufrido cambios drásticos, que han quedado amnésicos y no recuerdan quiénes son ni qué les ha pasado; o bien que se encuentran trasladados a una realidad extraña cuyas reglas desconocen. A esta categoría podrían adscribirse títulos como “Stalker” (1979), “El Cubo” (1997), “Abre los Ojos” (1997), “Dark City” (1998), “El Incidente” (2008) u “Oblivion” (2013). Quizá la película a la que más recuerde “Radius” sea “El Único Superviviente” (1985). Aunque ambos films dan explicaciones muy distintas a lo que está sucediendo, tienen un esquema similar en cuanto a que presentan un hombre que despierta sin tener ni idea de cómo ha llegado allí y averiguando que el resto de gente ha desaparecido o está muerta antes de encontrar a una chica su misma situación.

“Radius” comienza con fuerza y sin concesiones. Liam despierta en el interior de su destrozado coche a las afueras de un pueblo. Una mujer pasa por la carretera en otro vehículo y Liam le hace señas para que se detenga, pero el coche pasa de largo, decelera y se sale de la carretera. La mujer está muerta. Liam coge el teléfono y llama a emergencias pero cuando le preguntan su nombre, no lo puede recordar. En el pueblo, todos los que encuentra están muertos con los ojos blancos…. Durante todo este primer tercio, apenas hay diálogos, sólo la angustia de un hombre solitario que no comprende lo que está pasando y que, cuando lo hace, todavía se siente peor.

En el momento en que aparece Jane, la trama se convierte en algo más parecido al thriller “Fugitivos” (1958, Stanley Kramer) o, aún más reciente, “Peligrosamente Unidos” (1991), otra película de ciencia ficción en la que Rutger Hauer y Mimi Rogers se veían obligados a huir con unas bombas implantadas en sus cuerpos que detonarían si se alejaban demasiado el uno del otro. Labreche y Leonard –que además de directores son los guionistas de la película- están continuamente introduciendo giros a la situación, por ejemplo manteniendo la incertidumbre sobre la identidad de Jane, que encuentra a su marido, se entera de que su nombre es Rose pero luego ve su foto con otro nombre en un cartel de persona desaparecida… Hacia el final, tiene lugar una sorpresa quizá no del todo satisfactoria pero sí impactante que da un vuelco completo a la historia al revelarse las identidades de ambos y la relación que los une.

Y no, la anomalía nunca llega a explicarse. Puede ser un fenómeno alienígena o religioso (al fin y al cabo, la película está llena de símbolos cristianos en forma de cruces de caminos, señales y otra imaginería cruciforme); pero no es algo que le importe demasiado a los guionistas/directores. Es un mero McGuffin, una excusa, primero para hacer avanzar la trama; y segundo, para proponer un par de ideas muy interesantes. Para empezar, en qué medida somos producto de nuestro pasado. Como hacía la serie de CF canadiense “Dark Matter” (2015), “Radius” explora cuánto de nuestra personalidad, gustos y aversiones están relacionados con nuestra experiencia vital y memoria; y si personas que no recuerdan su pasado tienen en realidad el deber de respetarlo y recuperarlo aun cuando ya no se sientan unidas a él. 

Y luego está el tema de la culpabilidad. ¿Hasta qué punto somos responsables de actos que no podemos recordar? ¿Puede culpársenos de cosas que no podemos evitar hacer? Habida cuenta de las muertes que causa Liam, ¿es un asesino o una víctima? En los casos en los que es incapaz de mantener a la gente a distancia, ¿es él responsable de sus muertes o son ellos? ¿Qué lealtad le debe a una sociedad que no está dispuesta a dejarlo solo como es su deseo? Aunque la película plantea tales preguntas sin responderlas, sí ofrece una buena fuente de reflexión y debate.

Es cierto que “Radius” tiene una factura técnica algo tosca, sin duda a causa de su magro presupuesto y calendario de rodaje muy apretado. La interpretación se antoja algo errática. Klattenhoff y Sullivan brillan durante las secuencias de acción, en las que expresan con toda la intensidad necesaria lo desesperado de su situación. Pero aquí y allá pecan de una afectación poco sutil que encaja mejor con un telefilme de sobremesa que con una cinta de primera división. Algunas de las revelaciones son melodramáticas en exceso, casi propias de un culebrón; y el final es demasiado apresurado, cerrando la película abruptamente, sin tiempo para la reflexión. 

 

Pero los defectos de “Radius” no ahogan sus virtudes. Como otras películas basadas en la amnesia de los protagonistas, se nos presenta un puzle bien hilado alrededor de una cadena de revelaciones. Los guionistas aciertan al no explicar demasiado las implicaciones de cada paso en la investigación que llevan a cabo sus personajes y dejar que sean los espectadores los que llenen los huecos. En lugar de quemar toda su dosis de sorpresas al comienzo del film y luego refugiarse en una serie de persecuciones y fugas sin interés, “Radius” es una película que sabe dosificar desde el principio hasta el final la información que se le da al espectador, al que absorbe también con un ritmo perfectamente medido en el que la historia no se detiene nunca pero tampoco cae en lo ruidoso y trepidante.

“Radius” es uno de esos casos de película independiente, sencilla, realizada con recursos mínimos, pocos actores y ningún efecto especial, que consigue mantener al espectador totalmente enganchado gracias a su inquietante premisa, los dilemas morales que le plantea, los continuos giros de guión y su muy bien llevado ritmo. 

[Poema] La tiranía de las rosas

La tiranía de las rosas

¿Qué diría de ésto la Luna?
Que del amor no entendemos
Que de la soledad aun menos.
Pero no niega la belleza
observa, atenta
cómo los enamorados suicidas
se acogen desvelados a ella.
¿Qué dirían las estrellas?
Que el amor no es para tanto
Que mejor breve y poco llanto.
Sin negar que merece la pena
porque para ellas encontrar una en todo el manto
con la que la eternidad sea llevadera
se les hace ardua tarea.
Prefieren compañía de botella.
Y de los mortales, ¿qué decir?
Si pintan de tragedia la vida
Si se limitan a rosas de un día
Y se esconden por miedo a sentir.
Arrancan del amor, la locura
De las flores, sus espinas.
Sin advertir que vivir sin sangrar
no es vivir
es, sin más, agonizar.
por Ébora