[Dossier] Nueva misión a Marte

La humanidad está a punto de oír los latidos del corazón de Marte. Hoy, 26 de noviembre, está previsto que la nave InSight, maniobrada por la NASA, aterrice en las inmediaciones del ecuador marciano. Si lo logra, se convertirá en la primera misión dedicada a estudiar la actividad sísmica del planeta rojo.

Los científicos esperan que el análisis de estos «martemotos» proporcionen pistas sobre el misterioso interior del planeta, incluida su división en núcleo, manResultado de imagen de insight marsto y corteza. Al mismo tiempo, ese conocimiento sobre las entrañas de Marte podría ayudar a entender mejor cómo se formó y evolucionó la Tierra hace miles de millones de años.

Controlada desde el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, en California, InSight ha estado surcando el espacio desde su lanzamiento el pasado mes de mayo. Se espera que hoy, hacia las 20:41 hora española, la nave haga rotar su escudo térmico para protegerse de la atmósfera marciana, en la que entrará a una velocidad de casi 20.000 kilómetros por hora.

En una secuencia cuidadosamente coreografiada, la nave frenará con rapidez, se calentará hasta alcanzar una temperatura de 1500 grados centígrados y quedará expuesta a una fuerza siete veces mayor que la de la gravedad terrestre. En ese momento desplegará el paracaídas —uno de los momentos más críticos del descenso—, extenderá sus tres patas y, en principio, acabará aterrizando a tan solo 8,7 kilómetros por hora.

A medida que se acerque a la superficie de Marte, la nave intentará una nueva forma de comunicarse con sus controladores en la Tierra, a 146 millones de kilómetros de distancia. Dos cubesats, pequeños satélites del tamaño de un maletín, entablarán contacto con la sonda y transmitirán la información a la Tierra casi en tiempo real. Si el método funciona, en el futuro otros satélites en miniatura podrían permitir una comunicación más rápida entre la Tierra y las sondas espaciales lejanas.

La secuencia de aterrizaje de InSight será casi idéntica a la que ya ejecutara en su día la nave Phoenix, también de la NASA, que en 2008 se posó con éxito en las cercanías del polo norte marciano. La gran tormenta de polvo que a principios de este año cubrió el planeta rojo ha amainado, lo que deja a la nave un camino despejado hacia la superficie del planeta.

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Temblores marcianos

InSight se dirige hacia la formación conocida como Elysium Planitia, una amplia llanura situada justo al norte del ecuador de Marte. Se trata de uno de los lugares más aburridos del planeta, señala Bruce Banerdt, planetólogo del JPL e investigador principal de la misión, cuyo coste asciende a 994 millones de dólares. Esa calma supone una ventaja para el vehículo, que necesitará un lugar seguro y geológicamente estable para llevar a cabo su trabajo.

Una vez allí, los científicos usarán la cámara del módulo de aterrizaje para explorar el terreno en busca del área más plana y menos rocosa disponible. Cuando la encuentre, el vehículo activará el sismógrafo SEIS, de construcción francesa. Un brazo robótico extraerá el instrumento de la parte trasera, lo colocará sobre el suelo y desplegará sobre él un escudo contra el viento en forma de cúpula. Se espera que todo el proceso lleve varios días.

El dispositivo incluye tres sensores diseñados para detectar los movimientos del terreno. Anidados en el interior de una cámara de vacío, su sensibilidad les permitirá medir desplazamientos tan minúsculos como el tamaño de un átomo. El gran reto consistirá en determinar cuáles de ellos obedecen a causas sísmicas y cuáles están provocados por el viento y otros fenómenos.

Tres días después del aterrizaje, los responsables de la misión pondrán en marcha otro aparato que rastreará los cambios en el campo magnético. Ello ayudará a identificar las fuentes de ruido no causadas por «martemotos», explica Catherine Johnson, geofísica de la Universidad de la Columbia Británica.

Un tercer instrumento, la sonda de temperatura HP3, de fabricación alemana, no se activará hasta enero. En el transcurso de varias semanas, el dispositivo perforará cinco metros a través de la superficie marciana, más que ningún otro aparato anterior. Su gran sensibilidad permitirá registrar cambios de temperatura de hasta pocas centésimas de grado, lo que debería revelar cuánto calor radia el planeta y cuánto procede de los elementos radiactivos de su interior. (La misión incluye también la estación meteorológica TWINS, diseñada por el Centro de Astrobiología de Madrid, del CSIC.)

InSight ha sido diseñado para funcionar durante un poco más de un año marciano, o casi dos años terrestres. Se espera que en ese tiempo detecte entre 50 y 100 movimientos sísmicos, aclara Banerdt. Cuanto más tiempo aguante la misión, más seísmos podrán identificarse y más información podrán cosechar los investigadores sobre la estructura interna del planeta vecino.

Alexandra Witze/Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con el permiso de Nature Research Group.

Más información en la página web de la NASA.

[Libro] Canción de Hielo y Fuego ilustrado

Os hemos hablado ya varias veces de Unseen Westeros, la fantástica exposición de ilustraciones sobre el mundo de Canción de hielo y fuego – la mayor jamás hecha de la saga – que, si todo va según lo previsto, tendrá lugar el próximo mes de enero en Berlín. Hoy os traemos algo para todos los que (suponemos que seréis la mayoría) no podréis acudir: un libro de arte con todas las ilustraciones de la exposición.

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El proyecto de Unseen Westeros es realmente impresionante. Es la mayor exposición de pinturas de la saga jamás hecha, 44 artistas de todo el mundo han colaborado con ella, es totalmente gratuita, y tendrá lugar en el espectacular Umspannwerk en el distrito berlinés de Reinickendorf del 23 al 27 de enero.

Los responsables de la exposición se dieron cuenta de que muchísimos interesados no podrían acudir al evento por no residir en Alemania o siquiera en Europa. Así que para que ellos al menos pudieran descubrir algo de la magia de la exposición han sacado un libro de imágenes con el arte de la galería: 80 ilustraciones y 150 páginas, y en lengua inglesa.

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¿Cómo conseguir el libro? Pues bien, no va a estar disponible a la venta en Amazon ni en ninguno de los canales comerciales habituales, sino que deberéis comprarlo en el Kickstarter del proyecto. Se envía a todo el mundo a partir del mes de febrero.

Como todos los Kickstarter, tenéis diferentes categorías y recompensas en función de lo que aportéis. Aparte del propio libro, podéis conseguir imágenes firmadas por los autores, entradas VIP para la exposición, el propio libro firmado por los ilustradores o hasta una de las imágenes de la muestra. Atentos, que tenéis hasta el 11 de diciembre para conseguirlo.

Si queréis más información de la propia exposición en Berlín podéis consultar este artículo y podéis ver algunas de las imágenes en el vídeo de presentación de Unseen Westeros.

por Los 7 Reinos

[Libro] Vientos de Invierno

Sabemos que George R.R. Martin está “acabando” Vientos de Invierno. También, que eso no implica que vaya a salir a corto plazo y ni siquiera tenemos ninguna confirmación de que vaya a ser publicado en 2019. Y es que Martin lleva “acabando” Vientos de Invierno varios años.

Sabemos por qué no ha salido aún Vientos de Invierno. Pero, ¿cómo hemos llegado hasta aquí? Pues en este artículo vamos a intentar explicar el proceso de escritura de Vientos de Invierno, con una parte objetiva, de datos públicos y contrastados, y otra parte de especulación razonada.

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Para este artículo nos vamos a basar en una serie de tuits del amigo BryndenBFish, pero también en información contrastada por las fuentes de los Siete Reinos y cercanas al entorno de George R.R. Martin y al mundo editorial. Explicaremos bien qué parte es información y qué parte es especulación.

Entre 2010 y 2011 Martin escribe cerca de 10 capítulos de Danza de Dragones que finalmente no serán publicados en ese libro sino que pasarán a Vientos de Invierno. Son, que sepamos: Theon I, Bran, Tyrion I, Victarion I, Barristan I, El Abandonado y Arianne I & II.

Además, conocemos que los capítulos de Sansa y de Arya de Vientos de Invierno que ya ha revelado George se habían escrito incluso antes. Todos estos capítulos menos el de Bran (junto a Barristan II y Tyrion II) son ya públicos y los podéis leer aquí.

https://lossietereinos.com/capitulos-vientos-de-invierno/embed/#?secret=MDIBV3qzAE

Antes de continuar, debemos recordar cómo escribe George R.R. Martin. Y es que el autor se concentra en un personaje y escribe varios capítulos seguidos suyos del tirón. Así es muy productivo (el ejemplo más reciente son las 300 páginas de Jaehaerys para Fuego y Sangre en menos de un año)…y así tiene problemas si varias tramas se juntan y personajes entran en contacto, como le pasó al final de Danza de Dragones y le ha pasado con Vientos de Invierno.

Martin se concentra en 2010 y 2011 por tanto en escribir las batallas de Hielo y Fuegoque dejó sin terminar al final de Danza de Dragones. También en el principio de la trama de la llegada del supuesto Aegon en Poniente, con esos capítulos de Arianne :¿habría  algún otro de esa época de Jon Connington?

Arianne por Magali Villeneuve, FFG©
Arianne por Magali Villeneuve, FFG©

También debemos recordar que Martin no escribe nada de Vientos de Invierno en la segunda mitad de 2011. Son sus merecidas vacaciones tras más de 6 años intentando escribir el libro, además de la presión del estreno de la serie; y dedica ese tiempo a tomar un justo descanso viajando y promocionando el libro.

En 2012 sabemos seguro por comentarios en su blog y convenciones que escribe de Daenerys y los dothrakis, de Arya (le dedicaremos a esto un artículo futuro) y quizás el prólogo de Vientos de Invierno. Creemos que el capítulo de los dothrakis y el de Braavos de El mundo de hielo y fuego, listos para entonces, se apoyan en estos propios capítulos de Vientos de Invierno.

En 2013 tenemos también confirmado que Martin escribe sobre Arya. Asimismo, ha avanzado con Dany y los dothrakis: le pide a David J. Peterson, quien inventó el idioma dothraki para la serie Juego de Tronos, algunas palabras para Vientos de Invierno. Y conocemos también que ha escrito material de Tyrion de la Batalla de Fuego: no sabemos si es Tyrion II o uno posterior.

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2014 es muy interesante. Gracias a la famosa captura descubrimos que se había pasado a Asha y a la Batalla de hieloAnne Groell, su editora, decía que el libro saldría razonablemente pronto. Supimos que había escrito mucho de las tramas Dany y de Tyrion, quizás sus historias enteras de Vientos, pues afirmaba que se cruzarían tras estar mucho tiempo separados y que volverían a Poniente.

2015 es un año absolutamente clave. Su primera mitad es tremendamente productiva.Tanto, que piensa que podría tener el libro terminado para finales de ese mismo año. Se le ocurre un giro inesperado y asumimos que avanza en esas tramas que no hemos citado hasta ahora (Jaime y Brienne, Sansa, Desembarco del Rey, Dorne…).

Pero la segunda mitad de año es trágica, como ya sabemos. Se estanca, no logra cerrar tramas – sabemos que está reescribiendo un capítulo de Theon en diciembre – y confesará que ha fracasado en su objetivo y la sexta temporada de la serie saldrá antes de su sexta entrega de Canción de hielo y fuego.

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En 2016 George sigue afectado por no haber alcanzado su meta. Pero a su vez las diferencias cada vez mayores entre serie y libros, que ya manifestó tras la quinta temporada y volvió a reiterar tras la sexta, le dan más ganas de terminar por fin Vientos de Invierno. No es casual que George empuje a Gigamesh para que ellos traduzcan de manera oficial un capítulo de Arianne de Vientos de Invierno.

¿Qué sabemos que escribe en 2016? Pues tenemos constancia que capítulos de Theon, Cersei y Melisandre ocupan parte de su tiempo. Asumimos que seguía con la reescritura de Theon y que Melisandre estará relacionada con la vuelta de Jon a la vida, gracias a Fantasma.

Algo avanzó, porque en 2017 Martin dijo, por primera vez, que creía que Vientos de Invierno podría salir ese mismo año. Nunca había dado una fecha de futuro sobre Vientos de Invierno, como hizo con Danza de Dragones, y siempre que habló de pronósticos de Vientos lo hizo en pasado.

George R.R. Martin

Pero sabemos que no fue así. Martin el año pasado volvió a estancarse con Vientos, aunque encontró un alivio. Comenzó en la segunda mitad de 2017 a escribir material para Fuego y Sangre, de la parte menos explorada: Jaehaerys I. En menos de un año escribió casi 300 páginas, más de 100.000 palabras sobre ese reinado, todo material nuevo que se inventó y que constituyen lo mejor del libro.

A principios de este 2018 ha concluido con esa tarea, porque en abril Fuego y Sangre ya está terminado. Martin esta primavera – confirmado por nuestras propias fuentes de Los Siete Reinos – acude a su refugio secreto en las montañas de Santa Fe, donde es más productivo, a intentar terminar por fin Vientos de Invierno. Volverá a hacerlo después de verano y es donde se encuentra ahora.

Sabemos que en 2018 hay muchísimo material de Vientos de Invierno ya escrito.Tanto, que los editores le sugirieron dividirlo en dos partes y publicar una ya. Nuestra especulación actual en base a todo lo anterior y su trayectoria es que George ha escrito demasiado de Vientos (eso le ha pasado con todos los demás libros de la saga) y lo que le está costando es cerrar el libro, conectando las tramas que están relacionadas y viendo dónde finaliza cada arco de personaje antes de la última novela, Sueño de Primavera.

Por supuesto, sobra decir que desde 2010 hasta ahora Martin no solamente se ha dedicado a escribir Vientos de Invierno. Ha dedicado tiempo a otros proyectos relacionados con Canción de hielo y fuego, especialmente El mundo de hielo y fuego, de cuyos textos descartados por su longitud nacen los relatos La princesa y la reinaEl príncipe pícaroHijos del dragón que se recogen en las más de 800 páginas de Fuego y Sangre.

The World of Ice and Fire

Esto no es ninguna novedad. Desde que Martin empieza a escribir en los 70, siempre ha estado trabajando en varios proyectos en paralelo. Incluso en mitad de la vorágine de los 3 primeros libros, escribe Cuentos de Dunk y Egg y relatos del pasado (y edita Wild Cards). Y por supuesto, eso no quita que desde que publicó Juego de Tronos en 1996 terminar la saga ha sido su prioridad.

Desde 2010 también le ha dedicado horas a la serie de televisión Juego de Tronos, de la que es productor ejecutivo y fue guionista las cuatro primeras temporadas (y decía que le costaba un mes hacer cada guión). Y además ha ejercido como consultor a los showrunners de los spinoffs o series sucesoras de Juego de Tronos.

Además, emplea también tiempo en obras no relacionadas con Poniente, editando las célebres historias de superhéroes Wild Cards, algunas de sus antologías con Garden Dazois o como asistente de otras obras suyas que también han sido adaptadas a la televisión (Nómadas Nocturnos) o al comic (Refugio del Viento). Y por supuesto, tiene una vida, tiempo libre (los escritores también tienen derecho a descansar el fin de semana y vacaciones), viaja a convenciones, entregas de premios y eventos familiares.

Con esto cerramos este ensayo con una promesa: actualizaremos este artículo cuando George confirme que ha terminado el proceso de escritura de Vientos de Invierno. Ojalá sea en no demasiados meses.

por Los 7 Reinos

[Los 7 Reinos] Fuego y Sangre

FUEGO Y SANGRE

George R.R. Martin

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Penguin Random House

El séptimo día del año 59 después de la Conquista de Aegon, una baqueteada nave arribaba a duras penas al Canal de los Susurros y amarraba en el puerto de Antigua. Tenía las velas parcheadas, rasgadas y cuajadas de sal; la pintura, descolorida y desconchada. El pendón que flameaba en el mástil estaba tan decolorado por el sol que resultaba irreconocible. No se descubrió su penoso estado hasta que quedó amarrada en el muelle. Era el Lady Meredith, visto por última vez al zarpar de Antigua casi tres años antes, cuando emprendía la travesía del mar del Ocaso.

Cuando la tripulación empezó a desembarcar, multitud de mercaderes, porteadores, rameras, marinos y ladrones se quedaron boquiabiertos. Nueve de cada diez hombres que pisaban tierra eran negros o parduzcos. Oleadas de entusiasmo recorrían los muelles. ¿En efecto, el Lady Meredith había logrado cruzar el mar del Ocaso? ¿Eran las gentes de tan fabulosas partes del extremo occidental tan cetrinas como los estiveños?

Tan solo cuando desembarcó el mismísmo ser Eustace Hightower se extinguieron los murmullos. El nieto de lord Donnel se encontraba demacrado y asolanado, y le surcaban el rostro unas arrugas de las que carecía al embarcarse. Lo acompañaba un puñado de hombres de Antigua, todo cuanto quedaba de su tripulación. Un agente de aduanas de su abuelo lo recibió en el puerto y cruzó con él unas breves palabras. No era que los tripulantes del Lady Meredith pareciesen estiveños; era que se trataba de genuinos estiveños enrolados en Sothoryos («por salarios de ruina», se dolía ser Eustace) para sustituir a sus hombres perdidos. El capi- tán dijo que requeriría estibadores. Llevaba las bodegas repletas de ricas mercancías…, aunque no procedentes de las tierras de allende el mar del Ocaso. «Aquello era un sueño», declaró.

Enseguida se presentaron los caballeros de lord Donnel con orden de escoltarlo a Torrealta. Allí, en el salón ceremonial de su abuelo, con una copa de vino en la mano, ser Eustace Hightower narró su historia. Los escribanos de lord Donnel se aprestaron a copiarla a medida que la relataba y, al cabo de unos días, la crónica ya circulaba por todo Poniente a través de mensajeros, bardos y cuervos.

La travesía había comenzado tan bien como cabía esperar, explicó ser Eustace. Tras rebasar el Rejo, lady Colina, a bordo del Buscaelsol, había puesto proa rumbo sursursuroeste en pos de aguas más cálidas y más propicios vientos, y el Lady Meredith y el Luna de Otoño lo habían seguido. El gran bajel braavosí era tan sumamente veloz cuando el viento henchía su velamen, que los Hightower tenían dificultades para seguir su paso. «Los Siete nos sonreían al comienzo. Teníamos el sol de día y la luna de noche, y el viento más favorable que pudieran esperar un hombre o una doncella. No estábamos completamente solos. De cuando en cuando divisábamos pescadores, y una vez, un gran navío oscuro que tan solo podía ser un ballenero de Ib. Y peces, muchísimos peces… Los delfines nadaban a nuestra vera, como si jamás hubieran visto un barco. Todos nos considerábamos benditos.»

A los doce días de plácida navegación, tras zarpar de Poniente, el Buscaelsol y sus dos compañeros se encontraban en la latitud sureña de las Islas del Verano, según calcularon, y más a occidente de lo que se hubiera aventurado jamás nave alguna…, o al menos nave alguna que hubiera regresado para contarlo. A bordo del Lady Meredith y del Luna de Otoño se abrieron barriles de dorado vino del Rejo para brindar por la hazaña. En el Buscaelsol, los marineros tomaron vino con miel especiado de Lannisport. Y si a alguno le parecía inquietante no haber visto una sola ave en cuatro días, se mordió la lengua.

Los dioses odian la arrogancia del hombre, según nos aleccionan los septones, y La estrella de siete puntas nos dice que la so- berbia precede a la caída. Muy bien podría ser que Alys Colina y los Hightower lo celebrasen con excesivo alborozo y demasiado pronto, allá en las profundidades oceánicas, pues poco después, la gran travesía comenzó a ir de mal en peor. «Lo primero que perdimos fue el viento —declaró ser Eustace en la corte de su abuelo—. Durante casi una quincena no sopló ni una leve brisa, y los navíos tan solo avanzaron hasta donde los remolcamos. Se descubrió que una docena de barriles de carne del Luna de Otoño estaban infestados de gusanos. Un ser bien diminuto en sí, aunque de muy mal agüero. Un día regresó el viento al fin, antes del ocaso, cuando el cielo se tornó rojo sangre; ante su vista, la tripulación se puso a musitar. Les dije que el sino nos sonreía, pero mentí. Antes del amanecer, las estrellas se ocultaron y el viento comenzó a aullar, y entonces se alzó la mar.»

Aquella fue la primera galerna, dijo ser Eustace. Otra la siguió dos días después, y luego una tercera, cada una más violenta que la anterior. «Las olas se erguían más altas que los mástiles, y nos rodeaban truenos y relámpagos como jamás había visto, grandes rayos que rasgaban el cielo y abrasaban los ojos. Uno alcanzó el Luna de Otoño y le quebró el mástil de cofa a cubierta. En medio de toda aquella insania, un marinero gritó que había visto unos tentáculos surgidos de las aguas, lo último que necesita oír un capitán. Para entonces habíamos perdido de vista el Buscaelsol y tan solo quedaban el Lady Meredith y el Luna de Otoño. La mar lamía las cubiertas a cada ascenso y descenso, y barría a los hombres lanzándolos por la borda, donde quedaban inanemente colgados de los cables. Vi irse a pique el Luna de Otoño con mis propios ojos. Estaba delante de mí, quebrado y ardiendo, si bien lejos, cuando de pronto una ola se alzó y lo engulló, y parpadeé y ya no estaba; así de repentino fue. No fue nada más, una ola, una ola monstruosa; sin embargo, todos mis hombres gritaban “¡Kraken, kraken!”, y nada de cuanto pudiera decirles lograba disuadirlos.

»Jamás sabré cómo sobrevivimos a aquella noche, pero lo logramos. A la mañana siguiente, la mar estaba calma de nuevo, el sol brillaba y el agua era tan azul e inocente que nadie jamás ha- bría imaginado que mi hermano flotaba allí, muerto como toda su tripulación. El Lady Meredith se encontraba en muy mal estado, con las velas ajadas, los mástiles astillados y nueve marineros desaparecidos. Rezamos por los perdidos y emprendimos las reparaciones que pudimos, y aquella tarde, el vigía divisó un velamen en la lejanía. Era el Buscaelsol, que volvía a por nosotros.

» Lady Colina había logrado algo más que sobrevivir a la galerna: había avistado tierra. Los vientos y el mar embravecido que habían apartado su Buscaelsol de los Hightower la habían arrastrado a occidente, y al rayar el alba, su vigía avistó unas aves que trazaban círculos sobre una brumosa cumbre que se alzaba en el horizonte. Lady Alys puso proa hacia ella y se topó con tres islotes. «Una montaña flanqueada por dos colinas», según su descripción. El Lady Meredith no se encontraba en condiciones de navegar, pero con la ayuda de tres botes del Buscaelsol que lo remolcaron, consiguió guarecerse al abrigo de las islas.

Las dos sufridas naves se cobijaron frente a las islas durante más de una quincena mientras se reparaban y se reabastecían las bodegas. Lady Alys se sentía triunfante. Había tierras hasta ahora incógnitas más a poniente, unas islas que no constaban en ninguna carta de navegación conocida. Dado que eran tres, las bautizó con los nombres de Aegon, Rhaenys y Visenya. Las ínsulas estaban deshabitadas, pero sus manantiales y arroyos eran abundosos, conque los viajeros pudieron rellenar los barriles con toda el agua dulce precisa. Había jabalíes también, y enormes lagartos grises del tamaño de ciervos, y árboles cargados de frutos secos y carnosos.

Tras degustar algunos, Eustace Hightower declaró que no había necesidad de aventurarse más. «Ya es más que suficiente descubrimiento —dijo—. Aquí hay especias que nunca he probado, y estas frutas rosas… Tenemos nuestra fortuna aquí, en nuestras manos.

» Alys Colina se mostraba incrédula. Tres diminutas islas, aunque la mayor tuviera un tercio del tamaño de Rocadragón, no eran nada. Las auténticas maravillas quedaban más al oeste. Puede que hubiese un nuevo Essos allende el horizonte.

«O, tal vez, otro millar de leguas de vacuo océano», replicó ser Eustace. Y aunque lady Alys porfió, rogó y tejió redes de palabras en el aire, no logró persuadirlo. «Por más que lo hubiese deseado, mi tripulación nunca lo habría permitido —dijo a lord Donnel en Torrealta—. Sin excepción alguna, del primero al último estaban convencidos de haber visto como un gigantesco kraken arrastraba al Luna de Otoño a las profundidades marinas. De haber dado orden de proseguir la navegación, me habrían arrojado por la borda y se habrían buscado otro capitán.»

Los expedicionarios se habían separado al partir del archipiélago. El Lady Meredith puso proa a oriente, camino de casa, mientras que Alys Colina y su Buscaelsol pusieron rumbo hacia occidente, en pos del sol. La travesía de regreso de ser Eustace Hightower resultó ser tan azarosa como la inicial. Hubo más galernas que capear, si bien ninguna tan terrible como la que había echado a pique a su nave hermana. Tuvieron los vientos en contra, lo cual los obligó a ir corrigiendo la bordada continuamente. Habían embarcado tres grandes lagartos grises, y uno mordió al timonel, cuya pierna se tornó verdosa y requirió la amputación. Unos días después se toparon con un grupo de leviatanes. Uno de ellos, un gran macho blanco mayor que un navío, golpeó el Lady Meredith y le quebró el casco. Después, ser Eustace cambió el derrotero rumbo a las Islas del Verano, ya que suponía que eran las tierras más próximas. No obstante, se encontraban en latitudes más meridionales de lo que creían y acabaron por no dar con las islas y encontrarse, en cambio, con las costas de Sothoryos.

«Pasamos allí un año entero —dijo a su abuelo—, tratando de dejar el Lady Meredith en buen estado para la navegación, ya que los desperfectos eran más graves de lo esperado. También había allí grandes riquezas, y no dejamos de reparar en ellas. Esmeraldas, oro, especias… Sí, todo eso y más. Extrañas criaturas: monos que caminan como hombres, hombres que aúllan como monos, guivernos, basiliscos, un centenar de variedades de serpientes, mortales todas ellas. Algunos de mis hombres desaparecieron de noche. Los que no habían empezado a morirse. A uno lo picó una mosca. Una leve picadura en el cuello, nada que temer. Tres días después se le caía la piel a tiras y sangraba por oídos, polla y culo. Beber agua salada vuelve loco, todo marino lo sabe, pero el agua dulce no es más inocua en aquel lugar. Contiene gusanos, tan pequeños que casi no se ven, y si alguien se los tragaba, ponían huevos en su interior. Y las fiebres… Apenas pasaba un día en que la mitad de los hombres estuvieran en forma para el trabajo. Todos habríamos perecido, creo, mas vinieron a nosotros varios estiveños que estaban de paso. Conocen aquel infierno mejor de lo que dan a entender, a fe mía. Con su ayuda logré llevar al Lady Meredith a Árboles Altos, y de allí, ya a casa.»

Así finalizaban su narración y su gran aventura.

En cuanto a lady Alys Colina, nacida Elissa de la casa Farman, nada podemos decir sobre el final de su aventura. El Buscaelsol desapareció por el oeste, aún en busca de las tierras de allende el mar del Ocaso, y jamás volvió a ser avistado.

Aunque…

Muchos años después, Corlys Velaryon, el joven nacido en Marcaderiva en el año 53 d. C., emprendería nueve grandes travesías con su Serpiente Marina, en las que se aventuraría más allá de donde hombre alguno de Poniente hubiera navegado jamás. En el primero de sus viajes rebasó las Puertas de Jade hasta arribar a Yi Ti y la isla de Leng, y regresó con tan rico cargamento de especias, seda y jade, que la casa Velaryon se convirtió, durante un tiempo, en la más cresa de los Siete Reinos. En su segunda travesía, ser Corlys se adentró aún más hacia oriente y se convirtió en el primer ponientí que alcanzó Asshai de la Sombra, la lúgubre ciudad negra de los domadores de sombras de los confines del mundo. Allí perdió a su amor y la mitad de su tripulación, si las narraciones son veraces…, y allí también, en el puerto de Asshai, descubrió un viejo y sumamente maltratado navío, y habría jurado que tan solo podía ser el Buscaelsol.

No obstante, en el año 59 d. C., Corlys Velaryon contaba tan solo seis años y soñaba con el mar, de modo que nos vemos en la obligación de abandonarlo y regresar al final del otoño de aquel aciago año en que los cielos se ensombrecieron, los vientos arreciaron y el invierno volvió a caer sobre Poniente.

El invierno del 59 al 60 fue excepcionalmente cruento, y en tal punto coincidían todos los supervivientes. El Norte sufrió su azote primero y peor, ya que las cosechas perecieron en los campos, los ríos se congelaron y gélidos vientos arribaron aullando sobre el Muro. Aunque lord Alaric Stark había ordenado que se conservase y apartase la mitad de cada cosecha en previsión del venidero invierno, no todos sus banderizos habían obedecido. Al ir vaciándose alacenas y graneros, la hambruna se extendió por el país, y los ancianos se despidieron de sus hijos y se adentraron entre la nieve para dejarse morir, a fin de que su progenie sobreviviera. Las cosechas se malograron en las Tierras de los Ríos, en el oeste y en el Valle también, e incluso allá en el Dominio. Quienes aún conservaban víveres comenzaron a acumularlos, por lo que en todos los Siete Reinos empezó a subir el precio del pan. El de la carne aumentó más deprisa si cabe, y en pueblos y ciudades se puede decir que desaparecieron las frutas y las verduras.

Fue entonces cuando llegaron los escalofríos y el Desconocido recorrió el territorio. Los maestres sabían de antemano de los escalofríos. Ya los habían conocido, un siglo antes, y el curso de la epidemia había quedado plasmado en sus libros. Se creía que había llegado a Poniente de ultramar, desde una de las Ciudades Libres o incluso de tierras más distantes. Las localidades que contaban con puertos, grandes o pequeños, siempre sufrían antes y con mayor virulencia el embate de la peste. Muchos paisanos estaban convencidos de que la transmitían las ratas. No las ratas grises endémicas de Desembarco del Rey y de Antigua, grandes, osadas y sanguinarias, sino las ratas negras de menor tamaño que se veían enjambradas en las bodegas de las naves fondeadas y descendían por los cables. Aunque la culpa de las ratas jamás llegó a demostrarse a satisfacción de la Ciudadela, de pronto, toda casa de los Siete Reinos, del más lujoso alcázar a la más humilde choza, se hicieron con un gato. Antes de que los escalofríos atacasen aquel invierno, los mininos alcanzaban precios de caballo de guerra.