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El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde — Bibliofagia

Título: “El retrato de Dorian Gray” Autor: Oscar Wilde Editorial: Sudamericana Año de publicación: 2016 Número de páginas: 256 En “El retrato de Dorian Grey”, Oscar Wilde nos cuenta la historia de un joven apuesto y admirado por su belleza, cuya vanidad lo lleva por mal camino. Tal es así que, al temer verse despojado […]

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[Juego de Tronos] En defensa de Ros

En defensa de Ros

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HBO ha hecho muchos cambios y añadidos en su adaptación de las novelas de George R.R. Martin. Uno de los más criticados y odiados es la introducción de la prostituta pelirroja Ros, un personaje recurrente. Sus escenas de sexposición han atraído muchos críticos, y su tiempo en pantalla parece una pérdida de tiempo para muchos: sus minutos podrían ser gastados en otros personajes. Pienso por un lado que esas alegaciones son injustas, en primer lugar, porque Esme Bianco interpretó muy bien a su personaje, pero también cortoplacistas desde el punto de vista del narrador. Las escenas con Ros nos ofrecen una visión que no tendríamos de otra manera, y no me refiero precisamente a sus pechos.

Observemos las escenas con Ros en la primera temporada. Su primer momento destacado es el momento que comparte con Theon Greyjoy, una charla corta tras el coito. La escena tiene una gran importancia para la construcción del personaje de Theon Greyjoy, esencial para entender su traición posterior en la segunda temporada. Incluso cuando está con una prostituta a quien paga, Theon sufre insultos debido a sus estatus en Invernalia, algo que no es fácil de padecer. Es tratado como un niño por parte de Ros, que claramente sabe que el Greyjoy no le puede hacer nada, reduciendo su status y reprochándole.

Su segunda escena es de nuevo con Theon, con el detalle interesante de que él quiere desesperadamente volverle a ver el coño, quizás estando algo enamorado de ella a su manera. Pero el final de la escena con el carro sirve otro propósito enteramente distinto: presagia la guerra que se acerca, y no es un juego de niños cuando los reyes chocan en Poniente, sino algo que tiene terribles consecuencias para el pueblo llano. La perspectiva no es algo que veamos con frecuencia, ya que no tenemos ningún punto de vista de un personaje que no sea noble. ¿Por qué no usar a Ros para esto?

Esme Bianco
Esme Bianco

Nos encontramos con ella otra vez en Desembarco del Rey, en su famosa escena de sexposición con Meñique en su burdel. Esta escena ha sido muy criticado, y merece la mayor parte de esa crítica. Es realmente larga e irritante. Una vez dicho eso, también permite a Meñique mostrar algo de su fuero interno y cómo una prostituta realmente trabaja. Esto último no interesará a todos los miembros de la audiencia, pero me di cuenta de que es buen detalle. Está claro que no es algo propio del Meñique que conocemos revelar tanto de si mismo, especialmente a una prostitua, pero al tío definitivamente le gusta presumir. Está en su personaje, como mentir. Se puede defender, sin embargo, que esta escena no era necesaria bajo ningún concepto.

La mejor escena de Ros es, sin embargo, la que tiene en el último capítulo de la primera temporada, cuando nos muestra al verdadero Pycelle, en un añadido bienvenido y exitoso con respecto a los libros, como mínimo. Habría sido algo torpe mostrar solamente a Pycelle con sus tareas, así que el combinarlo con Ros y cierta exposición sobre el pasado de los reyes y la oportunidad de mostrar cómo finge Pycelle es genial. ¿Con qué otro personaje se podría haber hecho esta escena? Con ninguno. Así que puntos para Ros aquí.

Lo que vemos de Ros en la segunda temporada tampoco está mal. Al principio, ella (ahora matrona del burdel, parece ser) nos introduce a la muerte de niños bajo las órdenes de Janos Slynt (de nuevo, tras quizás una escena superflua de sexposición), una cara con la que quedarnos cuando Slynt apuñale a la pequeña Barra.

En el segundo capítulo ella está claramente perturbada por la experiencia, amenazada por Meñique. Esta escena de nuevo nos da una visión del personaje de Petyr Baelish. Uno nunca debe olvidar que en los libros ningún personaje con punto de vista puede acceder al Meñique “privado” hasta Sansa en Festín de Cuervos e incluso ella tiene una visión parcial la mayor parte del tiempo. Pero encuentro enteramente creíble que Meñique sea un cretino sádico cuando se lo puede permitir. Y definitivamente lo puede hacer, abusando de su poder tras sufrir las amenazas de Cersei.

Meñique, por Juliamyr
Meñique, por Juliamyr

¿Y esa escena con Joffrey? Eso fue repulsivo. Los guionistas de la serie realmente hicieron un gran trabajo al transformar a Joffrey cada vez en más en un monstruo, aún más que en los libros, y Jack Gleeson es excelente en ese papel. De nuevo es Ros quien nos abre una ventana a los espectadores para ser testigos del acto, y tener a dos prostitutas que ya conocemos que realicen el acto ayudan a la escena aún más. De hecho, Bianco hace una genial interpretación en esta escena. Solo hace falta mirar las pequeñas expresiones de su cara cuando entiende lo que Joffrey es y en la situación que está, y su desesperación cuando le ordenan torturar a su colega por mandato del rey.

Pero hay también una razón más importante sobre su existencia más allá de solamente abrir una ventana narrativa en escenas que de otra manera no podríamos tener. Ros es de muchas maneras una representación del pueblo llano y lo que sufren en las manos de los señores y reyes. Y siendo ella una prostittua eso lo hace especialmente potente ya que no solamente es una mujer, sino una mujer despreciada, pero con un acceso a lugares que le hacen muy valiosa desde el punto de vista de la narrativa.

Todas sus escenas se podrían, discutiblemente, haber hecho con otros miembros del pueblo llano a quienes solamente vemos pasar (y sufrir y morir), como en los libros. Pero de esta manera nos perderíamos algo realmente importante: un arco de personaje. Ros no solamente sufre el abuso por parte de varios nobles, sino que también debe lidiar con ello de alguna manera – un proceso que nunca podríamos ver con víctimas aleatorias – y finalmente en la segunda temporada intenta ganar más independencia, concluyendo el arco. Esto es mucho más satisfactorio que sencillamente ver a desconocidos.
Durante el curso de la tercera temporada, Ros gana un poco de agencia propia que antes no tenía. Se une del todo a Varys, sabiendo bien que Meñique es un peligroso psicópata, mientras que Varys es “solo” un despiadado jugador del Juego de Tronos; e intenta advertir a otros acerca de Meñique, especialmente a Sansa y Shae. Si Meñique es la mente maestra que vemos en las novelas, sin embargo, esto no funciona muy bien, y de hecho, en la serie tampoco lo hace. Meñique se entera y la promesa de protección de Varys resulta tan inútil como la que le hizo a Ned Stark. Ros muere para satisfacer las perversiones de Joffrey, de una manera horrible que Meñique usa de ejemplo para otras prostitutas y para Varys.

Joffrey mata a Ros

Hay un gran debate sobre si Ros fue o no superflua – creo que he dejado claro que no estoy de acuerdo – y si su muerte fue sexualmente degradante. Mucho criticismo se dirigió a los guionistas por quitarle su agencia propia, dejándole morir solo para reforzar algo que ya sabíamos sobre algunos personajes masculinos y dejándole siquiera sin poder decir una última palabra.

Pero no comparto esas críticas. ¿Cuáles hubieran sido esas últimas palabras? Terror y dolor, seguramente. ¿Fue sexualmente degradante que muriera como un objeto para la lujuria sádica de Joffrey? Puedes apostar por ello. No entiendo que eso sea motivo de crítica. Ros teniendo unas palabras finales, desafiando mientras moría como una heroína o algo así no habría sido coherente con el personaje. En su lugar, muere como había vivido: fuera del foco, sin agencia propia, a merced de hombres brutales y degradantes, sin dignidad. Creo que es un mensaje bastante potente y me llama la atención cómo puede ser ignorado consistentemente.

Así que, para concluir, Ros sirvió de un papel útil en la historia, y uno que echo de menos. Mientras que es cierto que la HBO a veces se centra en pechos desnudos y sexo en demasía, eso no es culpa del personaje de Ros o del todo de los guionistas. Ros es una prostituta, así que naturalmente el sexo es su departamento. Es como quejarse de que hay espadas cuando aparecen caballeros por pantalla. A veces parece que la HBO quiere el sexo como marca personal. Y las escenas de Ros podrían haber funcionado sin mostrar tanta carne. Sin embargo, pese a todo ha sido un gran añadido a la serie. Esme Bianco hizo un papel extraordinario. Me quito el sombrero.

[Noticias] El médico del faraón Ptolomeo II

Composición de cuerpo entero de Nespamedu, con cartonaje, vendaje y reconstrucción.
Composición de cuerpo entero de Nespamedu, con cartonaje, vendaje y reconstrucción. MAN

En la calurosa y seca noche del domingo 6 de junio de 2016, un enorme tráiler refrigerado, acompañado de dos vehículos de escolta, aparcó frente a las Urgencias del Hospital Universitario Quirónsalud (Pozuelo, Madrid). Allí le esperaba un amplio equipo médico que iba a examinar a los cuatro pacientes que transportaba el camión desde el centro de Madrid, tres egipcios y un canario. Los especialistas solo disponían de 15 horas para completar con éxito el llamado Proyecto TAC Momias. Los visitantes del Museo Arqueológico Nacional no debían notar que los cuatro cadáveres habían pasado la noche fuera y los atendidos en el centro hospitalario que habían compartido la máxima tecnología médica existente con humanos que habían vivido más de dos milenios antes. Ahora, dos años después, el museo ha hecho públicos los espectaculares resultados obtenidos: el cuerpo de una de las momias, bajo cuyas vendas se ocultaban numerosos amuletos y joyas, corresponde al sacerdote Nespamedu, oftalmólogo personal de los faraones Ptolomeo II y, quizás, Ptolomeo III (los expertos no han llegado a una conclusión definitiva sobre este último).

La historia ahora resuelta comienza en 1925 cuando llega al puerto de Barcelona el vapor español C. López y López con un cargamento poco habitual: una momia que había sido adquirida en El Cairo por el estudioso Ignacio Bauer. Pero apenas existía documentación sobre ella, según explica en un informe la especialista del Museo Arqueológico Nacional Esther Pons Mellado. De hecho, al principio se pensó que se trataba del cadáver de una mujer.

Gracias al análisis tomográfico se ha determinado que Nespamedu fue un sacerdote que vivió en época ptolemaica, entre el 300 y el 200 a. C., y que ejerció sus funciones en el sanatorium de Imhotep- Asclepio, en Serapeum de Saqqara (Menfis) o en Alejandría. Llegó a ser médico del monarca, según explican en otro informe la arqueóloga María del Carmen Pérez Die y el doctor Javier Carrascoso.

Su momia y los textos que cubren el cuerpo desvelan que se trataba de un alto funcionario que disponía de suficientes recursos económicos para prepararse el camino y la estancia en el más allá. Pero sobre todo, señalan los expertos, son muy reveladoras las placas y amuletos que lo cubren y que están estrechamente relacionados con la supervivencia tras la muerte. En concreto, se han observado dos grupos de ocho placas en las que se representa a los cuatro hijos de Horus, colocadas en diferentes partes de la momia. Otras dos plaquitas representan a las diosas Isis y Neftys en actitud de plañideras, además de representaciones de la momificación del cadáver, junto al dios Anubis, en la parte superior de las piernas.

Tomografía de la momia de Nespamedu.
Tomografía de la momia de Nespamedu.

Destacan, asimismo, dos placas del dios Thot y los ojos Udyats, que significan la magia, la protección, la purificación y el símbolo solar que encarnaba la estabilidad cósmica. Thot, por su parte, es la divinidad de los oftalmólogos, el que puso en su lugar el ojo de Horus tras perderlo en su batalla con Seth. Esto lleva a pensar a los especialistas que Nespamedu se acogió a esta divinidad por su oficio. “La iconografía no es casual y está claro que deseaba dejar constancia de sus creencias y de los cargos que le elevaron a una alta categoría social. El hecho de que fuese un médico del faraón nos inclina a pensar que parte de su vida debió trascurrir en Alejandría, donde estaba instalada la corte de los Ptolomeos”, señalan los estudios publicados en el último número del Boletín del Museo Arqueológico Nacional.

Un tercer informe del caso, elaborado por Andrés Carretero Pérez, director del Arqueológico, recuerda que las “momias son bienes culturales muy vulnerables a los cambios ambientales y, a priori, deben evitarse en lo posible manipulaciones y movimientos porque no existe el riesgo cero”. En el museo, de hecho, están aclimatadas y monitorizadas. Se conservan en vitrinas herméticas con sistemas de renovación de aire y con temperatura, humedad e iluminación controladas.
Por eso, la especialista Teresa Gómez Espinosa recuerda que se seleccionó una empresa de transporte especializada para el traslado. Se escogió una ruta con dos opciones por si surgían imprevistos. Se buscó, además, un día con condiciones climáticas secas y temperatura moderada. La operación se abortaría inmediatamente si se pusiese a llover o la humedad relativa se elevase en exceso.

Tras llegar al hospital, la momia de Nespamedu y sus acompañantes fueron introducidas con el máximo cuidado en el TAC. Al médico se le realizaron 2.739 imágenes. La momia “fue desvendada virtualmente y pronto se vislumbraron una serie de adornos de joyería que cubrían su cuerpo”. La diadema que portaba correspondía a un escarabeo alado con el disco solar, colocado de forma invertida, el dios Khepri, símbolo de la resurrección y del renacimiento.

UN GUANCHE QUE VIVIÓ ENTRE LOS SIGLOS XII Y XIII

La momia guanche de Tenerife enviada al Hospital Universitario QuirónSalud sufrió en 2018 una prueba más: la del carbono 14. Se trata de un varón adulto que fue hallado en el siglo XVIII en una cueva del barranco de Herques, según relatan en su informe Benigno Sánchez Cabrero, del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas, y Teresa Gómez Espinosa, del Museo Arqueológico Nacional.
Se enviaron dos muestras al Centro Nacional de Aceleradores (CNA) para su datación mediante un equipo de Espectrometría de Masas con Acelerador (AMS).
El resultado fue que este hombre vivió entre el 1154 y 1260. Los castellanos no tomaron Canarias hasta 1402, cuando conquistaron Lanzarote, y 1496 cuando hicieron lo propio con Tenerife.

Nespamedu lleva en el cuello, además, un collar usekh. “Este abalorio es uno de los más característicos de la joyería egipcia y está normalmente rematado con sendas cabezas de halcón que apoyan en los hombros, o con broches semicirculares, y un contrapeso en la espalda”.
Se sabe que en el templo en el que Nespamedu atendía a los enfermos se llevaba a cabo la formación de los médicos y sacerdotes. En honor a Imhotep se erigió una capilla dedicada a la sanación, hasta donde se desplazaban miles de personas procedentes de los lugares más remotos de Egipto en busca de una curación milagrosa. Su dios era Thot; el de la ciencia y la medicina, el antepasado de los oftalmólogos. El que eligió Nespamedu a sabiendas.

[Noticias] Antigua Roma al día

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